jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
llevo un par de días muerto
-me suicidé, por si quieren saberlo-
ahora estoy metido en un cajón
guardado en una tumba oscura y fría
y he comenzado a pudrirme
pero no me siento triste ni afligido
tampoco experimento nostalgia alguna
por la vida que dejé atrás
en realidad no siento nada
sólo quizás un poco de curiosidad
¿por qué aún soy capaz de pensar:
no se supone que cuando uno muere
desparece cualquier vestigio de conciencia?
por lo visto no es así
pero sé muy bien que estoy muerto
tengo el cuerpo rígido y endurecido
como un pedazo de madera mojado por la lluvia
y el aire aquí dentro huele a lo que huele
el satén de poliéster con que forran los ataúdes
-esa tela de textura lisa y brillosa-
tal vez mi muerte no esté funcionando
con la precisión matemática que uno suele
atribuirle naturalmente a la muerte
tal vez no me morí todo completo y aún conserve
un pequeño porcentaje de mi vieja vida
y en esta mínima burbuja de vida se concentre
el flujo que alienta estas reflexiones
los pensamientos de un muerto
las ideas que cruzan por la mente de un cadáver
¿cuánto más tiempo podré mantener la lucidez?
en el fondo me tiene sin cuidado saberlo
he asumido mi muerte por completo
mi condición de ente despojado de su entidad
soy nada y así estoy bien
soy un simple muerto yaciendo en su tumba
el residuo de lo que algún día fue un hombre
nadie sabrá nunca que aquí abajo me entretuve
haciendo estas circunstanciales reflexiones
allá arriba no tienen ni puta idea de que morir
tal vez no lleve a una total desconexión
una pérdida completa de las funciones del ser
allá arriba creen que la muerte es definitiva
que la vida se acaba y luego sobreviene la nada
sin embargo al parecer se equivocan
¡siempre han estado equivocados, puta madre!
¡siempre creímos que la muerte era el cero absoluto!
pero resulta que no es así
yo estoy muerto y aun así retengo
los atributos normales de una conciencia activa
puedo incluso tener pensamientos parecidos
a los que cualquier hombre con vida tendría
puedo pensar incluso en algo tan terrenal
como mi viejo amor, aurora,
la mujer cuyo rechazo me empujó a quitarme la vida
¿qué estará haciendo esa perra en estos momentos?
probablemente chateando en facebook con sus putas amigas
les hablará de mí
el pobre pendejo que se suicidó por ella
el idiota desquiciado que no soportó vivir sin sus besos
el estúpido poeta borrachín que le compuso
aquellos horrorosos y cursis poemas
y mientras chatea se reirá al acordarse de mí
y mirará los dos ositos de peluche "made in china" que le regalé
y pensará que ni siquiera tenía buen gusto
y que además era un apretado
-¿le contarás también a tus amigas, pendeja,
de las veces que te metí la verga hasta el fondo?-
lo curioso del asunto es que ya no me importa aurora
ni ella ni el dolor que me causó
como si la muerte me protegiera de quedar expuesto
al desasosiego propio de los sentimientos contrariados
puedo pensar incluso que cometí una estupidez al ahorcarme
¡ahorcarme por un puto coño desabrido!
¡un coño que ni siquiera me cogí sin intermedio de un condón!
aparte mi vida no estaba nada mal
tenía un buen trabajo y un par de amigos
mi ford escort tuneado con escape rugiente
tenía mis botellas de jack daniels en la despensa
el futbol los sábados y los teléfonos de algunas putas
30 000 pesos en el banco
-¡al menos debí sacar el dinero y gastármelo con las putas!-
cometí un error
me precipité al amarrarme esa puta cuerda al cuello
ahora no hay nada que hacer
estoy muerto y no hay marcha atrás
los putos gusanos mordisquean ya la superficie de mi cuerpo
pronto excavarán un túnel a través de mis ojos
y así entrarán en mi cerebro
empezarán luego a comerse mis neuronas
en una semana más habrán dado cuenta de todo
a eso se reduce la muerte
servir de alimento a las alimañas
pasar por su tracto digestivo
y volverse un polvillo de mierda que va siendo esparcido
entre la hierba salvaje por las ráfagas de viento
que de vez en cuando turban estas soledades
qué cosa tan poética ¿no creen?
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