Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Eureka! Eureka! Eureka!
He hallado la mujer...
cualquiera diría que sólo es una mujer
pero para mí es mucho más que eso:
es un pedazo de cielo, un ángel que se cayó,
una musa disfrazada, una diosa o quizás
algo maravilloso que mi mente no logra identificar.
Su belleza me colma, me envuelve sin empalagar...
Tiene una manera, un comportamiento, un actuar:
dignos del mejor de mis sueños,
como salidos de mis inspiraciones.
Y lo mejor es que me ama.
Qué decir del sex-appeal,
de las reacciones de mi ser a su contacto...
Cómo evitar perderme en ella
como un insecto en la amazonia...
Cómo negarle un beso... Cómo no robárselo...
Es pecado ante ella comportarse como eunuco...
Cómo evitarle a mis instintos manifestarse,
alimentarse y absorver:
la esencia misma de su ser,
lo fundamental de su existencia.
Sólo Dios y yo sabemos que no es perfecta,
sabemos que me ama - también con locura -,
que me desea, la pasión también la inunda,
sus sentimientos la superan y también:
me extraña aunque aún no me haya ido,
cada beso de su boca parece como el último
y el cuerpo le palpita a mi contacto;
Pero no ha perdido el miedo,
sigue siendo juez y parte:
se pone aún, en el lugar de los padres
y se da respuestas que ellos quizás no le darían...
Ese temor la domina, tal vez sin ser más fuerte:
le impide luchar por lo que siente, y no la deja
sacar lo que se agita en su interior a la intemperie.
Y el miedo crece y crece como un pulpo con el pláncton,
cuyos tentáculos me alcanzan y me oprimen con crueldad
y yo que brazos y piernas tengo atados
no puedo infundirle daño... y a ella le pido que me salve...
pero el pulpo es ya tan grande que le teme.
Se me hace inútil luchar, a mí no me corresponde...
sin embargo, he intentado que le amor se fortalezca,
tal vez logre con un escudo de paciencia,
una espada de pasión y armadura de deseo
darle muerte a ese pulpo maldito,
que lacera esta hermoda relación...
pero ella tiene que contribuir,
su apoyo es esencial en la batalla.
Si logramos matar al pulpo:
entonces habremos crecido
y seremos aún más felíces.
He hallado la mujer...
cualquiera diría que sólo es una mujer
pero para mí es mucho más que eso:
es un pedazo de cielo, un ángel que se cayó,
una musa disfrazada, una diosa o quizás
algo maravilloso que mi mente no logra identificar.
Su belleza me colma, me envuelve sin empalagar...
Tiene una manera, un comportamiento, un actuar:
dignos del mejor de mis sueños,
como salidos de mis inspiraciones.
Y lo mejor es que me ama.
Qué decir del sex-appeal,
de las reacciones de mi ser a su contacto...
Cómo evitar perderme en ella
como un insecto en la amazonia...
Cómo negarle un beso... Cómo no robárselo...
Es pecado ante ella comportarse como eunuco...
Cómo evitarle a mis instintos manifestarse,
alimentarse y absorver:
la esencia misma de su ser,
lo fundamental de su existencia.
Sólo Dios y yo sabemos que no es perfecta,
sabemos que me ama - también con locura -,
que me desea, la pasión también la inunda,
sus sentimientos la superan y también:
me extraña aunque aún no me haya ido,
cada beso de su boca parece como el último
y el cuerpo le palpita a mi contacto;
Pero no ha perdido el miedo,
sigue siendo juez y parte:
se pone aún, en el lugar de los padres
y se da respuestas que ellos quizás no le darían...
Ese temor la domina, tal vez sin ser más fuerte:
le impide luchar por lo que siente, y no la deja
sacar lo que se agita en su interior a la intemperie.
Y el miedo crece y crece como un pulpo con el pláncton,
cuyos tentáculos me alcanzan y me oprimen con crueldad
y yo que brazos y piernas tengo atados
no puedo infundirle daño... y a ella le pido que me salve...
pero el pulpo es ya tan grande que le teme.
Se me hace inútil luchar, a mí no me corresponde...
sin embargo, he intentado que le amor se fortalezca,
tal vez logre con un escudo de paciencia,
una espada de pasión y armadura de deseo
darle muerte a ese pulpo maldito,
que lacera esta hermoda relación...
pero ella tiene que contribuir,
su apoyo es esencial en la batalla.
Si logramos matar al pulpo:
entonces habremos crecido
y seremos aún más felíces.
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