camicho
Poeta asiduo al portal
Cuando sé que brillan,
me lo dicen tus ojos,
tu concepto de seguridad y fuerza
se acaban donde empiezan.
Casi una torpeza mencionarlo,
aunque no ha de reprocharse
la ignorancia de los hechos,
menos la confianza brindada.
Ya he agotado la esperanza en silencio
en calidad de mártir,
que es lo que en alguna forma pretendo,
con excusas altruistas entendido
poder sobrellevar la situación.
Es que hoy rebelo mi entender
de mi menguado querer,
extraído del cuadro, veo un marco ,
un abrazo que ya sólo lleva cobijada mi alma.
He brincado o he sido relegado
por la esencia o mi inconciencia.
Pareciera que encantada estuviera,
no lo ve o no lo quiere ver,
es típica y precisa la ocasión abrir los ojos.
Presumo la firmeza, afrontando lo que no regresará.
Y es un niño que sueña aún y mucho en ti,
ha colgado su peso sobre las palabras confesas,
todavía puede ahogarlas en pos de lo que venga.
Aun a la brisa más fuerte le cuesta levantar las lágrimas,
no entiende de emociones, sólo de gravedad;
pero aun así, no comprende por que pesan tanto.
El orgullo parece que se filtra,
siempre entonando que evita el dolor,
que consume y le da una aparente salida.
Se sabe que no es necesario
cuando se habla con razón y se incluye un corazón
o aún mejor si se comparte cuando es cuestión de dos.
Abrigar lo incierto, conciente de lo incorrecto
es contemplar su propia ruina.
Complicado parece el entender,
como funciona la vida sin temer el lema al pie de la cama,
para decir que se ama lo que motiva el alma.
Cuestiones temáticas,
sencillas son las que mejor advierto.
Hasta ahora no comprendo el lenguaje
por el que me conduzco.
Tampoco ya no lo intento.
Es corriente para ir río arriba,
es viento para no izar la vela ,
es aire para no respirarlo,
es cerrar las cortinas al alba.
me lo dicen tus ojos,
tu concepto de seguridad y fuerza
se acaban donde empiezan.
Casi una torpeza mencionarlo,
aunque no ha de reprocharse
la ignorancia de los hechos,
menos la confianza brindada.
Ya he agotado la esperanza en silencio
en calidad de mártir,
que es lo que en alguna forma pretendo,
con excusas altruistas entendido
poder sobrellevar la situación.
Es que hoy rebelo mi entender
de mi menguado querer,
extraído del cuadro, veo un marco ,
un abrazo que ya sólo lleva cobijada mi alma.
He brincado o he sido relegado
por la esencia o mi inconciencia.
Pareciera que encantada estuviera,
no lo ve o no lo quiere ver,
es típica y precisa la ocasión abrir los ojos.
Presumo la firmeza, afrontando lo que no regresará.
Y es un niño que sueña aún y mucho en ti,
ha colgado su peso sobre las palabras confesas,
todavía puede ahogarlas en pos de lo que venga.
Aun a la brisa más fuerte le cuesta levantar las lágrimas,
no entiende de emociones, sólo de gravedad;
pero aun así, no comprende por que pesan tanto.
El orgullo parece que se filtra,
siempre entonando que evita el dolor,
que consume y le da una aparente salida.
Se sabe que no es necesario
cuando se habla con razón y se incluye un corazón
o aún mejor si se comparte cuando es cuestión de dos.
Abrigar lo incierto, conciente de lo incorrecto
es contemplar su propia ruina.
Complicado parece el entender,
como funciona la vida sin temer el lema al pie de la cama,
para decir que se ama lo que motiva el alma.
Cuestiones temáticas,
sencillas son las que mejor advierto.
Hasta ahora no comprendo el lenguaje
por el que me conduzco.
Tampoco ya no lo intento.
Es corriente para ir río arriba,
es viento para no izar la vela ,
es aire para no respirarlo,
es cerrar las cortinas al alba.