Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Refugiarme en tu nombre sugiero
sumergiéndome desnudo en tu baño de luna,
para que el haz de luz,
que derrocha tu cuerpo,
se deslice por mi noche oscura
dejando mis heridas inundadas por la marea,
convirtiendo en ungüento de sal
cada palmada que he de recibir de tus caricias,
haber si así cicatriza el lugar que deje expuesto.
Necesario es tu aliento y complazco mis bellos
almacenando el aire de tus caricias
en cada uno de sus folículos,
que necesito transformes en cálido fuego,
emergiendo súbitos desde mis pecados,
apoderándose sonriente de mi sugestiva invitación,
para refugiar mi esqueleto adolorido de años.
He de refugiarme por entre tu voz,
que va llenando de arpegios mi cintura,
que se mueve complaciendo sensaciones,
manando mi esperma que se adentra en tu tierra,
cogiendo el delicado fruto que se ha derramar
compitiendo enfurecido con el calendario,
que se interesa en sólo mostrar nuestra faz.
Mirando mi alrededor no encuentro refugio amigo,
que me enseñe tus labios,
y el suave susurro de mi locura,
se hace manifiesto en cada verso que concibo,
que ayuda a mitigar tu esquiva curvatura,
más no se cuanto dure mi sueño,
más no se si el palparlo se demore otro siglo,
y que renazca un día de abril aconsejado en otoño.
Luzco de revés antojadizo,
por el que tus ojos puedan mirar,
para acercarme a tus oídos
y no dejar espacio a rodar,
albergándome en medio de tus brazos
y no perderme nuevamente entre espacios y tiempos,
esperando que el destino no finja,
que no me has visto pasar......
sumergiéndome desnudo en tu baño de luna,
para que el haz de luz,
que derrocha tu cuerpo,
se deslice por mi noche oscura
dejando mis heridas inundadas por la marea,
convirtiendo en ungüento de sal
cada palmada que he de recibir de tus caricias,
haber si así cicatriza el lugar que deje expuesto.
Necesario es tu aliento y complazco mis bellos
almacenando el aire de tus caricias
en cada uno de sus folículos,
que necesito transformes en cálido fuego,
emergiendo súbitos desde mis pecados,
apoderándose sonriente de mi sugestiva invitación,
para refugiar mi esqueleto adolorido de años.
He de refugiarme por entre tu voz,
que va llenando de arpegios mi cintura,
que se mueve complaciendo sensaciones,
manando mi esperma que se adentra en tu tierra,
cogiendo el delicado fruto que se ha derramar
compitiendo enfurecido con el calendario,
que se interesa en sólo mostrar nuestra faz.
Mirando mi alrededor no encuentro refugio amigo,
que me enseñe tus labios,
y el suave susurro de mi locura,
se hace manifiesto en cada verso que concibo,
que ayuda a mitigar tu esquiva curvatura,
más no se cuanto dure mi sueño,
más no se si el palparlo se demore otro siglo,
y que renazca un día de abril aconsejado en otoño.
Luzco de revés antojadizo,
por el que tus ojos puedan mirar,
para acercarme a tus oídos
y no dejar espacio a rodar,
albergándome en medio de tus brazos
y no perderme nuevamente entre espacios y tiempos,
esperando que el destino no finja,
que no me has visto pasar......