Quiero enseñarte el manto de mi cielo
llevarte a las estrellas
de la mano de un verso.
Quiero que sepas
que ese instante a tu lado
besara mi recuerdo
cuando llegue el ocaso.
¡Ven, atrévete
y cambia el rumbo de tu barco,
persigue ese lucero
que mis sueños ha guiado,
sigue la ruta azul
olvida tu pasado
y emprendamos el vuelo
al mundo imaginado.
Regálame un instante de tu vida
que por su intensidad
llene noches y días;
haz que ese instante sea
para los dos, en el recuerdo
el sol de nuestra dicha
que funde las distancias.
La magia de un reloj
que hace de un instante eternidad
¡haz que sea real,
al fin esta quimera!
y guardemos de ese encuentro en el recuerdo,
el aullido infinito
del instante supremo
que rozamos el cielo
y brillará por siempre
alumbrando el ocaso
al arrullo de un verso.
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