regiones de fuego

ricardo-57

Poeta recién llegado
Territorio marino, regiones que he deambulado,

Mas allá del oro trigueño que viste tus campos

son mis manos de arcilla que te celebran en abrazo.

Te toco y percibo el fuego ardiente en las cumbres,

cimas donde los pájaros ni las bestias han trepado.

Con mis dedos almibarados rozo tus picos amatistas,

la maleza del pubis acicalado,

la concavidad lunar de tus axilas,

los ríos donde los besos quedaron sumergidos.


Nadie más que yo, grácil criatura,

conoce recónditas lugares de campanas solitarias

ni la luz ebúrnea de tus labios carnosos.

En esta largo viaje de amarte sobre el agua de las violetas,

habré de besar tu boca fría y morir beso a beso

en los racimos de tu cuerpo.


Hija del fuego eres amor,

consentida estrella en noches de relámpagos perdidos,

en tus ojos crepusculares lidian

aguerridas llamas de tus pueblos infinitos.

Recuéstate planicie rural, becerro de mis lagos,

extiendo mis tajamares en el lecho que peregrinan

tus sinuosos meandros

y te acopio, heredera de pontos profundos.

Timón de mi velero,

dulce látigo que azuza tinieblas y espinos.

Luna plena de atributos,

iris donde los faros guían mis navíos

cuando naufrago tu cuerpo oceánico

y navego canales purpúreos.


Hoguera que se bifurca en dos columnas de silencio,

donde la llama crepita envuelta en eco nocturno.

Hojas de brisa caen en los estuarios de mi alma.

y mi alma crece como el derrubio se adhiere en el pedrusco.

En todo lo que late vives, silente rama, esplendor de alerce.


Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry

Poemas de ricardo alvarez@blogspot.com

Poemas de ricardo alvarez-blogger
 
Territorio marino, regiones que he deambulado,

Mas allá del oro trigueño que viste tus campos

son mis manos de arcilla que te celebran en abrazo.

Te toco y percibo el fuego ardiente en las cumbres,

cimas donde los pájaros ni las bestias han trepado.

Con mis dedos almibarados rozo tus picos amatistas,

la maleza del pubis acicalado,

la concavidad lunar de tus axilas,

los ríos donde los besos quedaron sumergidos.


Nadie más que yo, grácil criatura,

conoce recónditas lugares de campanas solitarias

ni la luz ebúrnea de tus labios carnosos.

En esta largo viaje de amarte sobre el agua de las violetas,

habré de besar tu boca fría y morir beso a beso

en los racimos de tu cuerpo.


Hija del fuego eres amor,

consentida estrella en noches de relámpagos perdidos,

en tus ojos crepusculares lidian

aguerridas llamas de tus pueblos infinitos.

Recuéstate planicie rural, becerro de mis lagos,

extiendo mis tajamares en el lecho que peregrinan

tus sinuosos meandros

y te acopio, heredera de pontos profundos.

Timón de mi velero,

dulce látigo que azuza tinieblas y espinos.

Luna plena de atributos,

iris donde los faros guían mis navíos

cuando naufrago tu cuerpo oceánico

y navego canales purpúreos.


Hoguera que se bifurca en dos columnas de silencio,

donde la llama crepita envuelta en eco nocturno.

Hojas de brisa caen en los estuarios de mi alma.

y mi alma crece como el derrubio se adhiere en el pedrusco.

En todo lo que late vives, silente rama, esplendor de alerce.


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Todo arte y belleza en tus versos Ricardo, elegancia en las palabras. Bello poema, saludos cordiales.
 
Territorio marino, regiones que he deambulado,

Mas allá del oro trigueño que viste tus campos

son mis manos de arcilla que te celebran en abrazo.

Te toco y percibo el fuego ardiente en las cumbres,

cimas donde los pájaros ni las bestias han trepado.

Con mis dedos almibarados rozo tus picos amatistas,

la maleza del pubis acicalado,

la concavidad lunar de tus axilas,

los ríos donde los besos quedaron sumergidos.


Nadie más que yo, grácil criatura,

conoce recónditas lugares de campanas solitarias

ni la luz ebúrnea de tus labios carnosos.

En esta largo viaje de amarte sobre el agua de las violetas,

habré de besar tu boca fría y morir beso a beso

en los racimos de tu cuerpo.


Hija del fuego eres amor,

consentida estrella en noches de relámpagos perdidos,

en tus ojos crepusculares lidian

aguerridas llamas de tus pueblos infinitos.

Recuéstate planicie rural, becerro de mis lagos,

extiendo mis tajamares en el lecho que peregrinan

tus sinuosos meandros

y te acopio, heredera de pontos profundos.

Timón de mi velero,

dulce látigo que azuza tinieblas y espinos.

Luna plena de atributos,

iris donde los faros guían mis navíos

cuando naufrago tu cuerpo oceánico

y navego canales purpúreos.


Hoguera que se bifurca en dos columnas de silencio,

donde la llama crepita envuelta en eco nocturno.

Hojas de brisa caen en los estuarios de mi alma.

y mi alma crece como el derrubio se adhiere en el pedrusco.

En todo lo que late vives, silente rama, esplendor de alerce.


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Todo arte y belleza en tus versos Ricardo, elegancia en las palabras. Bello poema, saludos cordiales.
Todo arte y belleza en tus versos Ricardo, elegancia en las palabras. Bello poema, saludos cordiales.
te agradezco maldonado. mis saludos cordiales
 

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