Regiones de silencio

Una melancolía de vereda
trepa al alma como los gatos de una hiedra
al muro
No sé cómo es de verdad la tarde,
pero debo decirte en esta carta
que la tarde es de mensaje y última esperanza
Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio
y está llena de palomas mensajeras
derretidas en la lejanía al cruzar el
acceso de mis ojos a la nada de las
tácitas cosas más allá de mis imágenes.
Quiero escribirte que la tristeza es desteñida
y amarilla como esta tarde pálida
y que tengo olor a puerto y eco de últimos
pitazos de partidas a la tarde
y el solo humo de los barcos que se enreda con las
nubes del horizonte,
metido en el hueco donde hallaba
el agreste jardín de los pájaros en el
verano
ahora que todas son desoladas regiones
de silencio espeso.
Voy raspando los ojos contra las baldosas,
y tal vez alguna mano sobre una
pared cualquiera de una mano,
donde la dejé olvidada en algún paso viejo,
mientras seguro revisando la buhardilla
de mi alma
te recordaba.
Tengo las manos a lo mejor más roncas
como las agrias o tal vez amargas nueces
por afuera
tengo los ojos más lavados y más pálidos
y la voz más sucia de tanto suburbio
de silencio
Tal vez en estas tardes el alma es mucho
más de sótano
con un acceso al sol medio vencido, en
una banderola,
tal vez para decir tu nombre, la voz llena
de pelusas,
ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro
Por eso no sé cómo es de verdad la tarde
y te escribo en esta carta que la tarde
es triste.
Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te
recuerdo sin equivocarme.
Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como
ésta,
busco el último rostro en mis recuerdos
y le digo la última palabra rota
que ya olvido cuándo la dejé en la boca.
Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo
eso tiene el hábito nocturno de la almohada.
Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía
¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido?
Es verdad mi última palabra fue de amor
contra tu cara.
Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es-
peras de la tarde
no mengüe tu silencio alguna carta.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
Pues, no creo, jamás habrá olvido, porque cuando pensamos en olvidar, más se aferra el muro a nuestros párpados y vemos los recuerdos trepando y trepando.

Me ha encantado, tristes cómo mis dedos ahora , está tu poema pero muy bello. abrAZOS
 
Cuando el silencio se hace poema, salen obras tan hermosas como esta...
Es precioso, maestro.
Leerlo en voz alta y despacio, es toda una experiencia.
Gracias...
Un abrazo.
 
Hermoso mensaje que dejan sus letras, aún en esa melancolía, se recrean las imágenes. Saludos
 
La genialidad de vuestra maravillosa pluma se pone de manifiesto una vez más para engarzar melancolía y profundo amor en estas exquisitas lineas, que se renuevan, y mueven todas las imágenes del alma para plasmar esta brillante poesía. Hermosisimo poema poeta Jorge Lemoine y Bosshardt, saludos para usted
 
Una melancolía de vereda
trepa al alma como los gatos de una hiedra
al muro
No sé cómo es de verdad la tarde,
pero debo decirte en esta carta
que la tarde es de mensaje y última esperanza
Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio
y está llena de palomas mensajeras
derretidas en la lejanía al cruzar el
acceso de mis ojos a la nada de las
tácitas cosas más allá de mis imágenes.
Quiero escribirte que la tristeza es desteñida
y amarilla como esta tarde pálida
y que tengo olor a puerto y eco de últimos
pitazos de partidas a la tarde
y el solo humo de los barcos que se enreda con las
nubes del horizonte,
metido en el hueco donde hallaba
el agreste jardín de los pájaros en el
verano
ahora que todas son desoladas regiones
de silencio espeso.
Voy raspando los ojos contra las baldosas,
y tal vez alguna mano sobre una
pared cualquiera de una mano,
donde la dejé olvidada en algún paso viejo,
mientras seguro revisando la buhardilla
de mi alma
te recordaba.
Tengo las manos a lo mejor más roncas
como las agrias o tal vez amargas nueces
por afuera
tengo los ojos más lavados y más pálidos
y la voz más sucia de tanto suburbio
de silencio
Tal vez en estas tardes el alma es mucho
más de sótano
con un acceso al sol medio vencido, en
una banderola,
tal vez para decir tu nombre, la voz llena
de pelusas,
ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro
Por eso no sé cómo es de verdad la tarde
y te escribo en esta carta que la tarde
es triste.
Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te
recuerdo sin equivocarme.
Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como
ésta,
busco el último rostro en mis recuerdos
y le digo la última palabra rota
que ya olvido cuándo la dejé en la boca.
Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo
eso tiene el hábito nocturno de la almohada.
Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía
¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido?
Es verdad mi última palabra fue de amor
contra tu cara.
Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es-
peras de la tarde
no mengüe tu silencio alguna carta.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Es verdad maestro Jorge que muchas veces nos atrapa la melancolía y el dolor de los recuerdos de quien se amo y no esta ahora duelen en lo mas profundo del alma pero lo que no mata nos hace mas fuertes y la vida continua, otros amores vendrán y traeran nuevas esperanzas, y depende de uno que el silencio y el dolor habiten para siempre en nosotros o que aprendamos a vivir con el y ser más fuertes , es un poema hermoso y de gran calidad como todas tus letras, felicidades y que solo sea inspiración de un poeta la que habla.
Que haya mucha luz para tu vida y te mando una Lluvia de Bendiciones, ahh y si la tristeza de verdad te ha atrapado sácala de tu vida a tiempo de una patada y no la dejes estacionarse en tu alma porque después será difícil que se vaya.
Un cálido saludo de Alma Sońadora y como dices tú y ya nos contagiaste a muchos
" No me dejan darte reputación :) Bendiciones Jorge
 
Última edición:
Nunca declines poeta, que no decaigan tus metáforas plenas de sentimientos profundos por ese amor que esta tatuado en el alma... Magnífico poema, un gran abrazo
 
Se palpa en el aire tanta melancolía JORGE y escrito queda para la eternidad.
Duele leer el silencio.
Un gusto acompañarte siempre.
Recibe mi afecto.
Vidal
 
Mucha sensibilidad en sus versos Maestro con ese aire de nostalgia que se respira en cada letra y ese sonoro te quiero que aún vive en su corazón para su amada. Un gusto visitarle.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
Hermoso poema de amor bañado de una cierta tristeza y soledad. Ha sido un placer visitar tus letras. Un abrazo Jorge.
 
Tan lejos nos puede llevar un recuerdo... Podemos hablarle y hablarle hasta olvidar completo cómo fue ese adiós.
Tus poemas, siempre, siempre quedan atrapados en el corazón.
Saludos y abrazos.
 
Hermosísimo poema Maestro Lemoine, su pluma dorada emana versos de melancolia y belleza.Reciba un saludo cordial.Que le vaya bonito.
 
Me asombra esa grandiosa fluides de imagenes
bien labradas,perfecto lexico que se disfruta en su totalidad.
Es como ver el poder en la palabra...detona el ingenio en grande.
Un saludo maestro.
 
Bellas metáforas Jorge donde tejes los claroscuros del amor, con tu hábil maestría, para cerrar el poema con un olvido, que depende de la dama.
Original tu decir.
Un abrazo. Pili
 
Última edición por un moderador:
Una melancolía de vereda
trepa al alma como los gatos de una hiedra
al muro
No sé cómo es de verdad la tarde,
pero debo decirte en esta carta
que la tarde es de mensaje y última esperanza
Debo decirte que esta tarde tiene un sol ficticio
y está llena de palomas mensajeras
derretidas en la lejanía al cruzar el
acceso de mis ojos a la nada de las
tácitas cosas más allá de mis imágenes.
Quiero escribirte que la tristeza es desteñida
y amarilla como esta tarde pálida
y que tengo olor a puerto y eco de últimos
pitazos de partidas a la tarde
y el solo humo de los barcos que se enreda con las
nubes del horizonte,
metido en el hueco donde hallaba
el agreste jardín de los pájaros en el
verano
ahora que todas son desoladas regiones
de silencio espeso.
Voy raspando los ojos contra las baldosas,
y tal vez alguna mano sobre una
pared cualquiera de una mano,
donde la dejé olvidada en algún paso viejo,
mientras seguro revisando la buhardilla
de mi alma
te recordaba.
Tengo las manos a lo mejor más roncas
como las agrias o tal vez amargas nueces
por afuera
tengo los ojos más lavados y más pálidos
y la voz más sucia de tanto suburbio
de silencio
Tal vez en estas tardes el alma es mucho
más de sótano
con un acceso al sol medio vencido, en
una banderola,
tal vez para decir tu nombre, la voz llena
de pelusas,
ya no tenga la diaria costumbre de tu rostro
Por eso no sé cómo es de verdad la tarde
y te escribo en esta carta que la tarde
es triste.
Te quiero aún, aunque no sé de verdad si te
recuerdo sin equivocarme.
Es decir, algunas tardes opacas y afónicas como
ésta,
busco el último rostro en mis recuerdos
y le digo la última palabra rota
que ya olvido cuándo la dejé en la boca.
Tal vez atrás de todo tenga un beso viejo
eso tiene el hábito nocturno de la almohada.
Ya te he dicho, entonces, que te quiero todavía
¿acaso podría alguna vez decir: ya eres olvido?
Es verdad mi última palabra fue de amor
contra tu cara.
Sólo tendrás mi olvido, cuando en esas melancólicas es-
peras de la tarde
no mengüe tu silencio alguna carta.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

mmmmmmm
no creo que se deba dar
una opinion de una carta
ya que va de persona a
persona para mover los
ssentimientos,no la razón...
pero entiendo y siento
que los silencios de ambos
hieren...
besos...Neny:.
 
Estimado Jorge metáforas bellas y mejor olvidar un silencio así.
Gracias por la reputación, un abrazo. Pili
 
Última edición por un moderador:

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