ROBERTO CARLOS GARCIA
Poeta recién llegado
El cielo se abre azul al alba.
y la soledad que profana mi corazón
a golpes de hacha.
a la luz de tus ojos,
se desvanece en un vago recuerdo
La brisa fresca de la mañana amor, se hunde en mí igual que una caricia tuya, tu delicada vos me abrasa y me acoge en un despertar eterno.
Tus manos sobre mi rostro van cicatrizando heridas
Mi vos se pierde entre las húmedas sábanas mientras mi cuerpo se estrecha contra el tuyo
Beben mis labios el jugo de tus labios al mismo tiempo que tu mirada planta huellas en mi corazón
Silva tu nombre la noche cuando no estás y me muestra tu rostro el espejo del viento
y sólo te pido, abrázame, enredado en el calor de tus brazos quiero perecer.
y la soledad que profana mi corazón
a golpes de hacha.
a la luz de tus ojos,
se desvanece en un vago recuerdo
La brisa fresca de la mañana amor, se hunde en mí igual que una caricia tuya, tu delicada vos me abrasa y me acoge en un despertar eterno.
Tus manos sobre mi rostro van cicatrizando heridas
Mi vos se pierde entre las húmedas sábanas mientras mi cuerpo se estrecha contra el tuyo
Beben mis labios el jugo de tus labios al mismo tiempo que tu mirada planta huellas en mi corazón
Silva tu nombre la noche cuando no estás y me muestra tu rostro el espejo del viento
y sólo te pido, abrázame, enredado en el calor de tus brazos quiero perecer.