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Bellisima propuesta de intensa melancolia![]()
Paso las horas pensando
constantemente en ti,
sentada, a veces entre sombras,
en este trono de terciopelo y oro,
otras, amaestrando al unicornio
que habita nuestro jardín.
Es blanco , tierno y suave,
tan dulce como travieso
y ya sobrevuela las azaleas.
No saber en que batalla estarás,
en que combates, en que peleas,
es para mi un sin vivir.
Me duele solo hasta evocar
el dolor que debes de soportar.
Me aflige y me llena de amargura,
imaginar tu pobre cuerpo lacerado,
por el moho y la corrosiva herrumbre
de tu rígida y pesada armadura,
príncipe mío, mi bienamado.
Me gustaría volver a verte aquí a mi lado,
limpio, sonriente, apasionado.
Hoy he cogido la aguja, tejo rápido.
Para cuando vengas, mi amor
tendré terminado tu jubón.
Coso con hilos de oro y plata
le pondré botones de rubí y de esmeralda.
Te encontraré con él de nuevo hermoso,
llenaré de besos tu bello rostro.
Haré preparar también el mejor guiso.
El olor a asado del mejor corzo
se extenderá por todo el castillo.
Será para los dos un tiempo especial,
brindaremos con buen vino,
todas las caricias ahorradas
nos las volveremos a dar sin medida.
He echado a volar la paloma mensajera,
de este castillo que es mi jaula,
ya va sobrevolando las altas almenas.
Espero que recibas pronto mi mensaje:
Conserva, amor mío, todo el coraje.
Vuelve pronto al hogar, mi caballero errante,
yo aquí te esperaré anhelante.
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Paso las horas pensando
constantemente en ti,
sentada, a veces entre sombras,
en este trono de terciopelo y oro,
otras, amaestrando al unicornio
que habita nuestro jardín.
Es blanco , tierno y suave,
tan dulce como travieso
y ya sobrevuela las azaleas.
No saber en que batalla estarás,
en que combates, en que peleas,
es para mi un sin vivir.
Me duele solo hasta evocar
el dolor que debes de soportar.
Me aflige y me llena de amargura,
imaginar tu pobre cuerpo lacerado,
por el moho y la corrosiva herrumbre
de tu rígida y pesada armadura,
príncipe mío, mi bienamado.
Me gustaría volver a verte aquí a mi lado,
limpio, sonriente, apasionado.
Hoy he cogido la aguja, tejo rápido.
Para cuando vengas, mi amor
tendré terminado tu jubón.
Coso con hilos de oro y plata
le pondré botones de rubí y de esmeralda.
Te encontraré con él de nuevo hermoso,
llenaré de besos tu bello rostro.
Haré preparar también el mejor guiso.
El olor a asado del mejor corzo
se extenderá por todo el castillo.
Será para los dos un tiempo especial,
brindaremos con buen vino,
todas las caricias ahorradas
nos las volveremos a dar sin medida.
He echado a volar la paloma mensajera,
de este castillo que es mi jaula,
ya va sobrevolando las altas almenas.
Espero que recibas pronto mi mensaje:
Conserva, amor mío, todo el coraje.
Vuelve pronto al hogar, mi caballero errante,
yo aquí te esperaré anhelante.
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