Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Regresa
Ya no queda lugar donde no te haya buscado.
¡Te llamo, te reclamo
te necesito!
¡No te encuentro, no susurras en mi oído!
Recorrí el jardín
jazmines, azucenas, orquídeas y lirios
entre sus pétalos y aromas tampoco estabas.
¡Sigue aumentando mi delirio
el deseo de que vuelvas!
Te he buscado de día y no logro encontrarte
te he buscado de noche y no he alcanzado a mirarte
al sol le he preguntado por ti,
a la luna le he suplicado que me digas dónde estás.
¿Será que no te veo porque las lágrimas han cegado mis ojos?
¿Será que ya no entonas dulces melodías a mis oídos,
porque el sollozo que produce la angustia de perderte,
es el desgarrador cantico que reconocen mis oídos?
¡Por favor te lo suplico, regresa, no te marches de mi lado!
¡Inspiración, Inspiración!
¡Responde, no me castigues con tu indiferencia!
¿Dónde estás inspiración
¿De qué color te has pintado?,
Acaso de verde y te confundes con las montañas de mis campos
o del inmenso y claro azul, que coquetea con las nubes
o del intenso turquesa que colorea el mar que rodea mi isla
confundiéndote entre la espuma como una brillante gema.
Si no regresas, siento que mi alma se consume,
que se secan mis instintos, todo sin ti es tan distinto
es como un cielo en madrugada, sin luna, sin estrellas
sólo penumbra, sólo oscuridad y silencios
como la sombra que cobija mi piel.
¿Dime en que lecho te has refugiado?
¿A quién tus caricias han inspirado?
¿Me lo dirás inspiración? ¿Regresarás algún día?
O de conformarme a vivir sin ti, aunque me mate de pena esta agonía.
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