Francis Dietrich
Poeta recién llegado
REGRESANDO AL COMIENZO:
Ahora te olvidaré, allá en el profundo amanecer,
Que dista de ser real, porque las luces me lo indican,
Dulce amor, dulce sueño, yo no estaré más por aquí,
Me iré a un nuevo sitio, donde no hay dolor ni desamor,
Allá, entre los árboles, que florecen en primavera,
Allá, entre campos que rodean la sacra concepción.
Tu cara ya se refleja en todas mis habitaciones,
En los discos de mi abuelo, en las ventanas de mis ojos,
Yo te olvidaré, es evidente, porque iré a aquel lugar,
A aquel sitio donde el niño recupera su inocencia,
A aquel páramo donde el yo tergiversa con bondad.
Por eso es que al ver la primera luz del amanecer,
Correré por el patio, saltaré la reja y huiré,
Dilucidaré los caminos y marcharé hacia allí,
Será un trayecto largo, muy duro, no lo negaré,
Pero llegaré, y al verte unas pesadillas voy a tener,
Pero a quién le importa, en el fondo jamás quise olvidarte.
Ahora te olvidaré, allá en el profundo amanecer,
Que dista de ser real, porque las luces me lo indican,
Dulce amor, dulce sueño, yo no estaré más por aquí,
Me iré a un nuevo sitio, donde no hay dolor ni desamor,
Allá, entre los árboles, que florecen en primavera,
Allá, entre campos que rodean la sacra concepción.
Tu cara ya se refleja en todas mis habitaciones,
En los discos de mi abuelo, en las ventanas de mis ojos,
Yo te olvidaré, es evidente, porque iré a aquel lugar,
A aquel sitio donde el niño recupera su inocencia,
A aquel páramo donde el yo tergiversa con bondad.
Por eso es que al ver la primera luz del amanecer,
Correré por el patio, saltaré la reja y huiré,
Dilucidaré los caminos y marcharé hacia allí,
Será un trayecto largo, muy duro, no lo negaré,
Pero llegaré, y al verte unas pesadillas voy a tener,
Pero a quién le importa, en el fondo jamás quise olvidarte.
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