rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A menudo me regreso,
de mis cuarenta, me escapo
y remonto en barrilete
a la luz de aquellos años.
Por calles de tierra
y ranas en zanjas croando
persiguiendo mariposas
anda mi infancia jugando.
Una casita humilde
habitación con hermanos
mate cosido en la mesa
un nuevo día esperando.
En tardes de calesita
todo mi mundo girando
la risa en una sortija
regalándome su encanto.
El eco de tantas voces
en mis oídos marchando
hacen ronda en el recreo
que mi mente se ha tomado.
Vuelvo con mis amigos
al sol de todas las siestas
sobre los campos baldíos
y nos vestimos de fiesta.
Yo ladrón tu policía
a una moneda lo echamos
o mejor la pisadita
a doce pasos por lado.
Una pulpo entre las manos
era Dios, no una pelota,
mas cuidada que una hermana
en una noche sin bodas.
Un giro de botellita
nos hacia agua a la boca
amaneciendo cosquillas
por debajo de la ropa.
La mancha un juego en carrera
para evitar ser tocados
la escondida un laberinto
para no ser encontrados.
Y así, muchas otras cosas
que en el camino he dejado
florecen como una estrella
en este cielo sagrado.
de mis cuarenta, me escapo
y remonto en barrilete
a la luz de aquellos años.
Por calles de tierra
y ranas en zanjas croando
persiguiendo mariposas
anda mi infancia jugando.
Una casita humilde
habitación con hermanos
mate cosido en la mesa
un nuevo día esperando.
En tardes de calesita
todo mi mundo girando
la risa en una sortija
regalándome su encanto.
El eco de tantas voces
en mis oídos marchando
hacen ronda en el recreo
que mi mente se ha tomado.
Vuelvo con mis amigos
al sol de todas las siestas
sobre los campos baldíos
y nos vestimos de fiesta.
Yo ladrón tu policía
a una moneda lo echamos
o mejor la pisadita
a doce pasos por lado.
Una pulpo entre las manos
era Dios, no una pelota,
mas cuidada que una hermana
en una noche sin bodas.
Un giro de botellita
nos hacia agua a la boca
amaneciendo cosquillas
por debajo de la ropa.
La mancha un juego en carrera
para evitar ser tocados
la escondida un laberinto
para no ser encontrados.
Y así, muchas otras cosas
que en el camino he dejado
florecen como una estrella
en este cielo sagrado.