REGUEROS DE FUEGO

Luis_Videla

Poeta adicto al portal
Te hostigaban las ganas,
te apremiaba el deseo.
De hablarme en susurros,
merodear mis relieves,
quejarte en mi oído,
ofrecerte a mis manos,
y entregarme el cuerpo.

Me consumían las ganas,
de asilarme en tus senos.
Saborearte de a poco,
ofrendarte mis besos,
beberte muy lento,
derramar tu pasión,
y descifrar tu misterio.

Nos acosaba la urgencia,
nos perseguía el antojo
de jugar con el cuerpo.
Franquearnos el alma,
abrir las compuertas,
romper los silencios,
y llegar tan profundo
hasta distinguir lo eterno.

Dormita en mis brazos,
amaina tus tormentas,
prodígate en mis manos;
que son las antorchas,
regueros de fuego,
que incendian tu cuerpo.



Para Luz, esa joven, apasionada y noble mujer que con sus brillantes ojos verde esmeralda, me iluminó la vida, cuando yo sentía haber caído en la oscuridad.
 
Poeta, óyele el nombre: "Luz", crees que iba a ser "apagada", esa mujer es un reguero puro!! jajajajaj(no te enojes, porfa, no ha sido una falta de respeto)
Bueno, no digo más, me imagino que donde hubo fuego..cenizas quedan, chao!!

Besos.."congelados"(ella se ganó todos los méritos de calor)

Evangelina
 
Te hostigaban las ganas,
te apremiaba el deseo.
De hablarme en susurros,
merodear mis relieves,
quejarte en mi oído,
ofrecerte a mis manos,
y entregarme el cuerpo.

Me consumían las ganas,
de asilarme en tus senos.
Saborearte de a poco,
ofrendarte mis besos,
beberte muy lento,
derramar tu pasión,
y descifrar tu misterio.

Nos acosaba la urgencia,
nos perseguía el antojo
de jugar con el cuerpo.
Franquearnos el alma,
abrir las compuertas,
romper los silencios,
y llegar tan profundo
hasta distinguir lo eterno.

Dormita en mis brazos,
amaina tus tormentas,
prodígate en mis manos;
que son las antorchas,
regueros de fuego,
que incendian tu cuerpo.[/i]


Para Luz, esa joven, apasionada y noble mujer que con sus brillantes ojos verde esmeralda, me iluminó la vida, cuando yo sentía haber caído en la oscuridad.[/quot


Asi es,"AMOR"...desde ese dia
no hago otra cosa que
Dormitar en tus brazos,
amainar mis  tormentas,
prodígar en tus manos;
que son las antorchas,
regueros de fuego,
que incendian mi cuerpo....
.... que solo, tu, sabes calmar
mis ardientes deseos...
Amor nunca habias caido en la oscuridad,estaba a tu lado esperando,que me mires a los ojos para llenarte de esa Luz....
Desde ese dia lleno de magia y amor...
Tuya para siempre Luz.

Gracias,AMOR,por permitirme entrar en tu vida....Tu  Luz.
 
Ni se me ocurre, compañera, sentir como falta de respeto tu comentario, nada más lejos. Por el contrario, te agradezco el entusiasmo y la generosidad que has tenido al detenerte a leer mis letras.
Y respecto del fuego y las cenizas... ¿qué decirte?
Recién se ha encendido, y está ardiendo como los leños en el hogar.
Nuevamente gracias. Un cariño,

Luis
 
¿Qué puedo decirte aquí? Gracias por tu existencia, mujer de los ojos color tiempo.
Un beso, un abrazo,

Luis
 
Luis Videla dijo:
¿Qué puedo decirte aquí? Gracias por tu existencia, mujer de los ojos color tiempo.
Un beso, un abrazo,

Luis

Gracias a ti por darme esta posibilidad de entrar en tu noble corazon...Gracias por tus besos que son lo que me llenan de dulzura hoy y gracias por tu abrazo que me permite refugiarme y sentirme amada...T.A.L@L
 
Que belleza de poema nos dejas tan romantico...apasionado...
Pero que versos mas lindos...
Esto es un gran placer leerlos...
Besos

.:¨:.h€âRt.:¨:.
 
Que se contaminen las ganas, que se suiciden los deseos, que sin más, aquí, a objetivos ardientes, todo se queda fuera, fuera de la vida, fuera de todo. Por eso, que nada exista, pues de por sí tu poema vive en lo eterno.
 
Te hostigaban las ganas,
te apremiaba el deseo.
De hablarme en susurros,
merodear mis relieves,
quejarte en mi oído,
ofrecerte a mis manos,
y entregarme el cuerpo.

Me consumían las ganas,
de asilarme en tus senos.
Saborearte de a poco,
ofrendarte mis besos,
beberte muy lento,
derramar tu pasión,
y descifrar tu misterio.

Nos acosaba la urgencia,
nos perseguía el antojo
de jugar con el cuerpo.
Franquearnos el alma,
abrir las compuertas,
romper los silencios,
y llegar tan profundo
hasta distinguir lo eterno.

Dormita en mis brazos,
amaina tus tormentas,
prodígate en mis manos;
que son las antorchas,
regueros de fuego,
que incendian tu cuerpo.



Para Luz, esa joven, apasionada y noble mujer que con sus brillantes ojos verde esmeralda, me iluminó la vida, cuando yo sentía haber caído en la oscuridad.

AMOR...Que placer siento al leer nuevamente esta poesia...besos, un café y millllllllllllllll TE QUIEROS..........
Tuya
Lucecita.
 
Te hostigaban las ganas,
te apremiaba el deseo.
De hablarme en susurros,
merodear mis relieves,
quejarte en mi oído,
ofrecerte a mis manos,
y entregarme el cuerpo.

Me consumían las ganas,
de asilarme en tus senos.
Saborearte de a poco,
ofrendarte mis besos,
beberte muy lento,
derramar tu pasión,
y descifrar tu misterio.

Nos acosaba la urgencia,
nos perseguía el antojo
de jugar con el cuerpo.
Franquearnos el alma,
abrir las compuertas,
romper los silencios,
y llegar tan profundo
hasta distinguir lo eterno.

Dormita en mis brazos,
amaina tus tormentas,
prodígate en mis manos;
que son las antorchas,
regueros de fuego,
que incendian tu cuerpo.


Para Luz, esa joven, apasionada y noble mujer que con sus brillantes ojos verde esmeralda, me iluminó la vida, cuando yo sentía haber caído en la oscuridad.
SR. LUIS, ES UN GUSTO RECORRER SUS HERMOSAS LETRAS. BELLÍSIMAS.
EN VERDAD ME ENCANTO SU POEMA.
UN BESO Y UN ABRAZO
DE SU SIEMPRE AMIGA
Y LECTORA.
DORIS:::sonreir1:::
 
Después de un "Largo Adiós", como decía Marlowe (ese viejo cabrón), he regresado. Lo haré de a poco.
Me halaga, me gratifica y me acaricia encontrarme con estos comentarios.
Un abrazo para usted, amiga,

Luis
 

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