Entre los aviadores del ánimo de cobre…
tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;
entre los sombreados, de esas orillas sagradas,
o adentrándome en los pelajes, más amarillos…
entre la luminiscente fauna de la ciudad…
tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...
por esas calles, que brotaron de un millón de besos.
Las tabernas por los horizontes del trébol…
los que tiritan violetas…
los que os cubren a mantos…
y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…
con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…
donde cimientan las alas canela;
en una garganta de claveles,
en un tacón de la luna roja…
con las palmeras despeinadas
por los derroches de nuestro club de autos locos….
Por las migraciones más etéreas
y cada resistencia de las alamedas…
esas orillas de dalias,
para habitaciones que coloreaban los enjambres…
tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;
entre los sombreados, de esas orillas sagradas,
o adentrándome en los pelajes, más amarillos…
entre la luminiscente fauna de la ciudad…
tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...
por esas calles, que brotaron de un millón de besos.
Las tabernas por los horizontes del trébol…
los que tiritan violetas…
los que os cubren a mantos…
y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…
con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…
donde cimientan las alas canela;
en una garganta de claveles,
en un tacón de la luna roja…
con las palmeras despeinadas
por los derroches de nuestro club de autos locos….
Por las migraciones más etéreas
y cada resistencia de las alamedas…
esas orillas de dalias,
para habitaciones que coloreaban los enjambres…