Reinas.

tribuZen

Poeta veterano en el portal
Entre los aviadores del ánimo de cobre…

tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;

entre los sombreados, de esas orillas sagradas,

o adentrándome en los pelajes, más amarillos…

entre la luminiscente fauna de la ciudad…

tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...

por esas calles, que brotaron de un millón de besos.



Las tabernas por los horizontes del trébol…

los que tiritan violetas…

los que os cubren a mantos…

y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…

con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…

donde cimientan las alas canela;

en una garganta de claveles,

en un tacón de la luna roja…



con las palmeras despeinadas

por los derroches de nuestro club de autos locos….

Por las migraciones más etéreas

y cada resistencia de las alamedas…

esas orillas de dalias,

para habitaciones que coloreaban los enjambres…
 
Entre los aviadores del ánimo de cobre…

tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;

entre los sombreados, de esas orillas sagradas,

o adentrándome en los pelajes, más amarillos…

entre la luminiscente fauna de la ciudad…

tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...

por esas calles, que brotaron de un millón de besos.



Las tabernas por los horizontes del trébol…

los que tiritan violetas…

los que os cubren a mantos…

y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…

con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…

donde cimientan las alas canela;

en una garganta de claveles,

en un tacón de la luna roja…



con las palmeras despeinadas

por los derroches de nuestro club de autos locos….

Por las migraciones más etéreas

y cada resistencia de las alamedas…

esas orillas de dalias,

para habitaciones que coloreaban los enjambres…
Dentro de la ciudad podemos edificar nuestros propios mundos. Saludos cordiales para ti TribuZen.
 
Un verdadero derroche -si es que en Belleza puede hablase de derroches, nos presentas en este nuevo poema. Con un estilo fulgurante
alcanzas el núcleo del auténtico surrealismo. Los Maestros te hubiesen aplaudido y, desde luego, yo también.
tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...por esas calles, que brotaron de un millón de besos.
Magistral, amigo mío. Un abrazo,
miguel
 
Un verdadero derroche -si es que en Belleza puede hablase de derroches, nos presentas en este nuevo poema. Con un estilo fulgurante
alcanzas el núcleo del auténtico surrealismo. Los Maestros te hubiesen aplaudido y, desde luego, yo también.

Magistral, amigo mío. Un abrazo,
miguel

Muchas gracias querido amigo Miguel, celebro te guste el poema, siempre trato de superarme en lo escrito, con mucha ilusión , y es un placer compartir este tiempo e inquietudes y adoro vuestra compañía. Un abrazo, feliz fin de semana.
 
Entre los aviadores del ánimo de cobre…

tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;

entre los sombreados, de esas orillas sagradas,

o adentrándome en los pelajes, más amarillos…

entre la luminiscente fauna de la ciudad…

tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...

por esas calles, que brotaron de un millón de besos.



Las tabernas por los horizontes del trébol…

los que tiritan violetas…

los que os cubren a mantos…

y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…

con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…

donde cimientan las alas canela;

en una garganta de claveles,

en un tacón de la luna roja…



con las palmeras despeinadas

por los derroches de nuestro club de autos locos….

Por las migraciones más etéreas

y cada resistencia de las alamedas…

esas orillas de dalias,

para habitaciones que coloreaban los enjambres…


Todo un tour gratis atisbando cada detalle. Un placer leerte otra vez. Saludos
 
Entre los aviadores del ánimo de cobre…

tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;

entre los sombreados, de esas orillas sagradas,

o adentrándome en los pelajes, más amarillos…

entre la luminiscente fauna de la ciudad…

tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...

por esas calles, que brotaron de un millón de besos.



Las tabernas por los horizontes del trébol…

los que tiritan violetas…

los que os cubren a mantos…

y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…

con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…

donde cimientan las alas canela;

en una garganta de claveles,

en un tacón de la luna roja…



con las palmeras despeinadas

por los derroches de nuestro club de autos locos….

Por las migraciones más etéreas

y cada resistencia de las alamedas…

esas orillas de dalias,

para habitaciones que coloreaban los enjambres…
Muy bello poema de amor, como siempre bellísmas imagenes y sensibles y certeras metáforas amigo tribuZen. Un abrazo. Paco.
 
y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…
con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…
donde cimientan las alas canela;
Simplemente magistral!!! Cada ser es único e irrepetible dentro de es jungla de cemento y universo, donde a su vez cada uno de nosotros crea, decora y existe en el suyo propio. ¡Maravilloso poema! Un placer disfrutar de su magnífica poesía, tribuZen, reciba la más cálida felicitación y saludo
 
Simplemente magistral!!! Cada ser es único e irrepetible dentro de es jungla de cemento y universo, donde a su vez cada uno de nosotros crea, decora y existe en el suyo propio. ¡Maravilloso poema! Un placer disfrutar de su magnífica poesía, tribuZen, reciba la más cálida felicitación y saludo

Muchas gracias querido amigo Daniel Borrell, un honor y un placer compartir este tiempo.Un cariñoso saludo, que tengas una feliz semana.
 
Entre los aviadores del ánimo de cobre…

tirando del hilo, de esos farolillos, te ando buscando;

entre los sombreados, de esas orillas sagradas,

o adentrándome en los pelajes, más amarillos…

entre la luminiscente fauna de la ciudad…

tras esos mosaicos que fluyeron por nuestras manos...

por esas calles, que brotaron de un millón de besos.



Las tabernas por los horizontes del trébol…

los que tiritan violetas…

los que os cubren a mantos…

y el ajedrecista que busca un as de corazones en la brasa de su cigarro…

con los símbolos indios, y todas las reinas de su norte de cristal…

donde cimientan las alas canela;

en una garganta de claveles,

en un tacón de la luna roja…



con las palmeras despeinadas

por los derroches de nuestro club de autos locos….

Por las migraciones más etéreas

y cada resistencia de las alamedas…

esas orillas de dalias,

para habitaciones que coloreaban los enjambres…
Es ahí donde se edifican las grandes potencias, por no ser la mujer?! Grato leerte
 

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