Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vives cientos de minutos
y en los segundos de amor
padeces,
si volteas o soslayas observa a
quienes ya descansan,
Pulidos trizamos vidrios con
retinas que picotean.
Y tú resignada, vuelves imperiosa,
vuelves: es tu ataque, no es mi ataque,
vuelves con tu diversidad y decoras la
cámara del frío.
Quienes llevan su propia inmortalidad
deberían presentir y no lo saben.
Se pueden entretener con las mareas.
O desear dar avisos sin sentido.
Agota el pesar de ciertos sentidos,
y agota esclavizar al misoneísmo.
deberíamos purgar nuestros rostros
variables.
Debería sopesar y descubrir que mi ojo
baila solo.
Que ya no me asfixie leer el gran naufragio,
ni me angustien los femicidios...
Sería bueno movernos con sigilo,
arrastrarnos entre la espesura que olfatea.
Todo es sin mi o contigo.
Con tus manos necias podrás vencerme y
dejarme helar en algùn Polo...
y en los segundos de amor
padeces,
si volteas o soslayas observa a
quienes ya descansan,
Pulidos trizamos vidrios con
retinas que picotean.
Y tú resignada, vuelves imperiosa,
vuelves: es tu ataque, no es mi ataque,
vuelves con tu diversidad y decoras la
cámara del frío.
Quienes llevan su propia inmortalidad
deberían presentir y no lo saben.
Se pueden entretener con las mareas.
O desear dar avisos sin sentido.
Agota el pesar de ciertos sentidos,
y agota esclavizar al misoneísmo.
deberíamos purgar nuestros rostros
variables.
Debería sopesar y descubrir que mi ojo
baila solo.
Que ya no me asfixie leer el gran naufragio,
ni me angustien los femicidios...
Sería bueno movernos con sigilo,
arrastrarnos entre la espesura que olfatea.
Todo es sin mi o contigo.
Con tus manos necias podrás vencerme y
dejarme helar en algùn Polo...
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