Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Relátame
Demorará el amanecer,
dormirá en la almohada del cielo.
La noche acariciará tus palabras
que de tu voz emanan...
relátame, la noche se rehusa a morir
en la deidad de tu reflejo,
en la deidad de tu mirada...
que se desborda como un río en mi pensamiento.
En tu mirada se refleja el alba,
se refleja la ciudad de tu rostro...
pero la alborada no despierta,
la noche cierra las puertas a la mañana.
Los manantiales de tu sonrisa
corren por la cascada de las montañas,
y el romántico cielo nocturno me pregunta por ti...
vereda luminosa.
El cielo me pregunta por tí, le respondo;
que tu cobija es la noche, la luna tu almohada,
le respondo; que en la arena del desierto
yo escribí tu nombre,
y en el transcurso de la madrugada
las nubes te cubrieron, con un poema.
El cielo de tu alma, transparente como el viento
surca el norte,
las rosas te envidian en el eclipse que describe
el viento para amarte.
Relátame por qué la vida termina repentinamente
¡ yo quiero culminarla a tu lado!
deseo sostenerte las pupilas
y matizarlas solemnemente,
en el balcón genuino de tu ser.
Demorará el amanecer, respiraré el candor de tu piel
en la prórroga que seduce a la oscuridad.
Estrecharé tus manos delicadas,
frotaré tu cabello en la fotografía callada,
tu cabello aterciopelado que desciende por tus hombros
acariciaré.
Relátame, atesoraré tus palabras...
las intalaré en un cofre bordado en mi corazón,
cofre que recuerda cada fragmento de tu cuerpo
en esta escritura, por lo que;
tu mirada me parece un verso, tu cara una rima
y tu sonrisa una poesía...
te describo de manera sumisa,
pero para describirte esta estrofa a tu alma.
Demorará el amanecer,
dormirá en la almohada del cielo.
La noche acariciará tus palabras
que de tu voz emanan...
relátame, la noche se rehusa a morir
en la deidad de tu reflejo,
en la deidad de tu mirada...
que se desborda como un río en mi pensamiento.
En tu mirada se refleja el alba,
se refleja la ciudad de tu rostro...
pero la alborada no despierta,
la noche cierra las puertas a la mañana.
Los manantiales de tu sonrisa
corren por la cascada de las montañas,
y el romántico cielo nocturno me pregunta por ti...
vereda luminosa.
El cielo me pregunta por tí, le respondo;
que tu cobija es la noche, la luna tu almohada,
le respondo; que en la arena del desierto
yo escribí tu nombre,
y en el transcurso de la madrugada
las nubes te cubrieron, con un poema.
El cielo de tu alma, transparente como el viento
surca el norte,
las rosas te envidian en el eclipse que describe
el viento para amarte.
Relátame por qué la vida termina repentinamente
¡ yo quiero culminarla a tu lado!
deseo sostenerte las pupilas
y matizarlas solemnemente,
en el balcón genuino de tu ser.
Demorará el amanecer, respiraré el candor de tu piel
en la prórroga que seduce a la oscuridad.
Estrecharé tus manos delicadas,
frotaré tu cabello en la fotografía callada,
tu cabello aterciopelado que desciende por tus hombros
acariciaré.
Relátame, atesoraré tus palabras...
las intalaré en un cofre bordado en mi corazón,
cofre que recuerda cada fragmento de tu cuerpo
en esta escritura, por lo que;
tu mirada me parece un verso, tu cara una rima
y tu sonrisa una poesía...
te describo de manera sumisa,
pero para describirte esta estrofa a tu alma.
::
:: Sinceramente este es el mejor que te he leido! yo pensando que sabia escribir poemas de amor! Y ahora veo el nuevo estandard que me pones... magnifico! saludos.