Con el respeto que se merece el maestro y compañero Cesar Guevar.... y los compañeros foristas.
¿No les parece ahora de empezar a hablar menos y escuchar más?
El compañero tiene una verdad que contar. El que sea sea suya, exclusiva, individual, no la hace menos valiosa o menos real.
Los demás, incluyéndome, hemos tenido otras visiones, otras vidas. Tenemos otras verdades.
Podrán a veces coincidir, y en otras veces no. Pero llegar al extremo de despertar sentimientos de rechazo violento es algo que solo se debe aplicar a la legítima defensa... defensa que no es necesaria en un ambiente de respeto y paz.
Con el compañero Guevar sabemos bien que pensamos radicalmente opuestos. Pero le guardo respeto así como agradezco el suyo.
En más de alguna obra le he escrito y comentado desde el lado humano, por cuanto he encontrado en sus obras, dejando de lado la ideología, su profunda convicción humanitaria y colectiva.
Ya fuera una vez sobre las marchas, ya fuera otra vez vigilando en guardia de espera por directrices.
Mi deseo es que Venezuela logre la paz junto a la estabilidad económica y social.
Pero dicha estabilidad no puede llegar sin un verdadero acto de renuncia.
De renuncia del estado a monopolizar los mercados y las divisas.
De renuncia de las autoridades a arrogarse funciones que no les competen.
De renuncia a la manipulación y presión contra las libertades de prensa, reunión, difusión y resistencia.
Si no rectifican estos errores, lo único que logran es que el pueblo desconozca la constitución y asuma leyes por encima de esta.
La declaración de derechos humanos está por encima de cualquier constitución de un país que la haya aceptado y firmado.
Venezuela la aceptó e incluso se halla vigente en la actual constitución bolivariana...
- Artículo 23. Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que contengan
normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las establecidas por esta Constitución y la ley de
la República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público. -
Si existe entonces una mayoría que desea el cese de un gobierno, la insistencia de este gobierno en mantenerse por cualquier modo posible en goce de funciones es una afrenta al derecho del pueblo y un irrespeto a las normas de la misma constitución.
Es tiempo de renunciar a mantener un sistema que ha provocado el caos y la polarización no solo de un país, sino de una región e incluso se ha trasladado a otro continente.
Lo ideal es que este proceso se haga dentro de la cordura y la entereza necesaria para no agravar la situación actual.
De seguro esto le hubiera satisfecho a Kluiverth Roa.
Saludos a todos.