AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Reloj digital
Un tren tembloroso como el silencio
y la verdad de un niño amenazado,
es diciembre, azúl, huero y olvidado.
En estas noches largas y envueltas
en penumbras enrarecidas y grises,
tiembla natividad con miedo,
de una realidad crítica y mentirosa.
Desde el mar, a las montañas:
un niño, solo espera la luz del universo,
la oscuridad es mariposa y la soledad
un bosque sin buhos, ni codornices
Un político tiene podrida la prosa,
y un bohemio, con una copa vacía y sucia,
predica inflación y reproduce ensueños verdes
y trémulos, recordando el estremecimiento
delicado de unos labios bacarat, que jamás besó.
Diciembre es la soledad, un trago de rón y una manzana,
que nadie quiere morder, es un pasado que regresa,
siempre que la estupidez; cuenta los segundos
de un reloj digital, en el siglo veintiuno y se transporta,
a la soledad de mivida, vértigo, muérdago pasión
e ilusiones de otros tiempos que jamás,
estuvieron en el lienzo de mi existencia perdida
Augus 14 diciembre 2009.
Un tren tembloroso como el silencio
y la verdad de un niño amenazado,
es diciembre, azúl, huero y olvidado.
En estas noches largas y envueltas
en penumbras enrarecidas y grises,
tiembla natividad con miedo,
de una realidad crítica y mentirosa.
Desde el mar, a las montañas:
un niño, solo espera la luz del universo,
la oscuridad es mariposa y la soledad
un bosque sin buhos, ni codornices
Un político tiene podrida la prosa,
y un bohemio, con una copa vacía y sucia,
predica inflación y reproduce ensueños verdes
y trémulos, recordando el estremecimiento
delicado de unos labios bacarat, que jamás besó.
Diciembre es la soledad, un trago de rón y una manzana,
que nadie quiere morder, es un pasado que regresa,
siempre que la estupidez; cuenta los segundos
de un reloj digital, en el siglo veintiuno y se transporta,
a la soledad de mivida, vértigo, muérdago pasión
e ilusiones de otros tiempos que jamás,
estuvieron en el lienzo de mi existencia perdida
Augus 14 diciembre 2009.
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