Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
RELOJES DE SOL Y DE SOMBRA
Yo no entiendo
como hay quien dice
que la vida es corta
cuando a veces un solo día
es tan largo...
Si a veces, sobrevivirlo
es todo un arte.
Cosa más subjetiva que el tiempo
nada existe,
lo apresuran los tristes
lo quisieran lento los felices;
pero, igual corre
en los relojes de sol
que en los de sombra.
El tiempo, como el dolor,
como la verdad,
a nadie discrimina:
nos duele a todos por igual.
Pensar en devolverlo
es como intentar devolverle
las rosas al rosal...
¿Cuántas fechas sonrientes
hay marcadas en el almanaque
que cuelga en la cocina,
si, ese en el que apuntas
las citas y los pendientes?
Espero que sean muchas,
que no se te olvide marcarlas nunca.
Hay un solo modo,
una sola razón que yo encuentro
para que el tiempo no pase en vano,
llenar la copa de sueños, de retos,
de planes, incluso de plazos,
de otro modo es como
servir el mejor vino
en el vaso del cristal más caro;
y al querer darle un trago darnos cuenta
que del fondo estaba quebrado
y sin saborearlo se ha escapado.
Tiempo, tiempo,
déjame sentirte en mis manos,
sobrevivirte...
ISABEL
Yo no entiendo
como hay quien dice
que la vida es corta
cuando a veces un solo día
es tan largo...
Si a veces, sobrevivirlo
es todo un arte.
Cosa más subjetiva que el tiempo
nada existe,
lo apresuran los tristes
lo quisieran lento los felices;
pero, igual corre
en los relojes de sol
que en los de sombra.
El tiempo, como el dolor,
como la verdad,
a nadie discrimina:
nos duele a todos por igual.
Pensar en devolverlo
es como intentar devolverle
las rosas al rosal...
¿Cuántas fechas sonrientes
hay marcadas en el almanaque
que cuelga en la cocina,
si, ese en el que apuntas
las citas y los pendientes?
Espero que sean muchas,
que no se te olvide marcarlas nunca.
Hay un solo modo,
una sola razón que yo encuentro
para que el tiempo no pase en vano,
llenar la copa de sueños, de retos,
de planes, incluso de plazos,
de otro modo es como
servir el mejor vino
en el vaso del cristal más caro;
y al querer darle un trago darnos cuenta
que del fondo estaba quebrado
y sin saborearlo se ha escapado.
Tiempo, tiempo,
déjame sentirte en mis manos,
sobrevivirte...
ISABEL
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