cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
REMANENCIA
No puedo negarlo, creo que tú
tampoco, en los años transcurridos
ha quedado un nido de recuerdos,
tantos tuyos cómo míos.
Fue un oasis de encantos, amores
y cariños, en el camino de nuestras
vidas. Sí se marchitaron esa orquídeas,
no fue tu culpa, ni culpa mía, fue
culpa del destino.
No obstante y las cosas qué han
pasado, con tu vida y la mía, imposible
de negarlo; hay fuertes lazos que nos
unen, como el palpitar del corazón,
dándonos vida, y apenas nos damos
cuenta.
Otros placeres, otros amores, un hogar
nuevo, olvido tuyo, olvido mío, horas
de reloj, marcando, el tiempo vivimos,
y en algún segundo, vinimos cada uno
a la memoria, imágenes vivas de otros
tiempos.
Somos pájaros de aquel nido de recuerdos,
cantando de cuando en vez, pero haciendo
recuerdos de esos tiempos, todavía.
No puedo negarlo, creo que tú
tampoco, en los años transcurridos
ha quedado un nido de recuerdos,
tantos tuyos cómo míos.
Fue un oasis de encantos, amores
y cariños, en el camino de nuestras
vidas. Sí se marchitaron esa orquídeas,
no fue tu culpa, ni culpa mía, fue
culpa del destino.
No obstante y las cosas qué han
pasado, con tu vida y la mía, imposible
de negarlo; hay fuertes lazos que nos
unen, como el palpitar del corazón,
dándonos vida, y apenas nos damos
cuenta.
Otros placeres, otros amores, un hogar
nuevo, olvido tuyo, olvido mío, horas
de reloj, marcando, el tiempo vivimos,
y en algún segundo, vinimos cada uno
a la memoria, imágenes vivas de otros
tiempos.
Somos pájaros de aquel nido de recuerdos,
cantando de cuando en vez, pero haciendo
recuerdos de esos tiempos, todavía.