La Corporación
Poeta veterano
(Siquiátrico Evaristo Corumelo,
Septiembre 25 de 2008)
Renato,
Creo que estoy triste amigo, muy triste.
Hoy me fui a pasear con la Reme.
La noté rara
como desentendida.
No era aquella mujer fatal
que encendía mis venas
con alguna felación,
en el viaducto de mis deseos.
(No la sentí tan enamorada
después de la medicación
de aquel siquiatra amorfo).
Ahora ya es tarde;
ni los besos
al fragor de la luna
ni las miradas lánguidas
para nada servirán ya.
Serán verdad
tus mentiras sobre el amor.
Paseábamos sobre el acantilado
y la empujé para sacar de ella
algún gesto expresivo,
alguna palabra
que me hiciera sentir
parte de su vida.
¡Aquel infame alarido!
Sólo al caer pareció mirarme;
ya era demasiado tarde.
¿Por qué somos tardos en la expresión
de los sentimientos?
¡Ella sabía que la amaba!
Pena me dio.
En su última mirada
no pude captar
su último deseo.
¡Nunca entenderé a las mujeres!
Sólo las verdades más hondas
quedan siempre en el vacío
de nuestra memoria.
Este pulso poético
me salvó la vida,
en esta noche de dolor,
por haber perdido
a mi Reme,
por haber perdido
a mi amor.
Roger Nelson
Septiembre 25 de 2008)
Renato,
Creo que estoy triste amigo, muy triste.
Hoy me fui a pasear con la Reme.
La noté rara
como desentendida.
No era aquella mujer fatal
que encendía mis venas
con alguna felación,
en el viaducto de mis deseos.
(No la sentí tan enamorada
después de la medicación
de aquel siquiatra amorfo).
Ahora ya es tarde;
ni los besos
al fragor de la luna
ni las miradas lánguidas
para nada servirán ya.
Serán verdad
tus mentiras sobre el amor.
Paseábamos sobre el acantilado
y la empujé para sacar de ella
algún gesto expresivo,
alguna palabra
que me hiciera sentir
parte de su vida.
¡Aquel infame alarido!
Sólo al caer pareció mirarme;
ya era demasiado tarde.
¿Por qué somos tardos en la expresión
de los sentimientos?
¡Ella sabía que la amaba!
Pena me dio.
En su última mirada
no pude captar
su último deseo.
¡Nunca entenderé a las mujeres!
Sólo las verdades más hondas
quedan siempre en el vacío
de nuestra memoria.
Este pulso poético
me salvó la vida,
en esta noche de dolor,
por haber perdido
a mi Reme,
por haber perdido
a mi amor.
Roger Nelson
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