La Corporación
Poeta veterano
(Loquería Evaristo Corumelo
Noviembre 21 de 2008 creo)
Renato...
Remedios Virato
(Obra póstuma)
Sombra de amor
Han pasado ya dos horas
desde que me hice vieja.
Es innegable el paso
del tiempo:
apenas puedo caminar,
mi palabra es lenta
como lo es mi pensamiento.
Lo cierto es que
me espera la noche,
el ojo de una mirada,
el eco delirante
de un arcón vacío,
un lagrimal
demasiadas trabajos
para una anciana como yo.
No debo perder tiempo,
en algún remoto lugar
al que sin duda llegaré,
estás tu
paciente,
bella y fría.
Voy tranquila sabiendo
que resolví algunos trastos,
absurdas entelequias.
Tracé fronteras marginales,
lloré todos mis sueños
y dejé escrito un testamento
lo demás pura paja.
Estoy para ti
(te imagino tan hermosa
vestida de negro,)
oigo el deslizar de tus medias
creando la noche.
Ten lista la cena,
amor,
la mesa del útimo vino,
único, irrenunciable.
Como fondo la música,
de un mar irónico y perplejo
que mira, celoso,
la comunión.
Haremos el amor
en tierra arable
palmo a palmo,
saliva a saliva,
rameras sagradas...
y en el último trago
me beberé tu boca,
el beso mortal y profundo,
ahora sí,
de catorce mil gaviotas desesperadas.
Al terminar,
cansado el cuerpo,
rendida el alma
atravesaremos el Estigia
¡Oh Caronte!
hasta Minos:
Remedios Virato
Noviembre 21 de 2008 creo)
Renato...
Remedios Virato
(Obra póstuma)
Sombra de amor
Han pasado ya dos horas
desde que me hice vieja.
Es innegable el paso
del tiempo:
apenas puedo caminar,
mi palabra es lenta
como lo es mi pensamiento.
Lo cierto es que
me espera la noche,
el ojo de una mirada,
el eco delirante
de un arcón vacío,
un lagrimal
demasiadas trabajos
para una anciana como yo.
No debo perder tiempo,
en algún remoto lugar
al que sin duda llegaré,
estás tu
paciente,
bella y fría.
Voy tranquila sabiendo
que resolví algunos trastos,
absurdas entelequias.
Tracé fronteras marginales,
lloré todos mis sueños
y dejé escrito un testamento
lo demás pura paja.
Estoy para ti
(te imagino tan hermosa
vestida de negro,)
oigo el deslizar de tus medias
creando la noche.
Ten lista la cena,
amor,
la mesa del útimo vino,
único, irrenunciable.
Como fondo la música,
de un mar irónico y perplejo
que mira, celoso,
la comunión.
Haremos el amor
en tierra arable
palmo a palmo,
saliva a saliva,
rameras sagradas...
y en el último trago
me beberé tu boca,
el beso mortal y profundo,
ahora sí,
de catorce mil gaviotas desesperadas.
Al terminar,
cansado el cuerpo,
rendida el alma
atravesaremos el Estigia
¡Oh Caronte!
hasta Minos:
su misericordia
hasta Ramadantis:
la locura
hasta Eaton:
la esperanza de nunca volver
a esta ingrata tierra.
Remedios Virato
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