cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para verte no basta con cerrar
mis ojos, cuando me miras en
la penumbra, de la vela,
pabilo encendido en la
flecha de su llama.
¿te recuerdas?:
Me obsequiaste junto al jardín
bañando de guirnaldas
esa fuente.
Era una postal autografiada con
un beso de un pájaro travieso
que dejó su huella, justo en
el momento de
su entrega.
Risas encendieron el encanto
de esa tarde, apagándose
con el adiós del día
y el clic de tus
manos.