Babel de Corazones
Poeta recién llegado
Al final de cada trozo de tela,
de la cual nos vestimos en el transcurso de la vida,
van sobrando hilitos
que difícilmente amarrados quedan.
Después de cada anécdota vivida
no nos complicamos en atar esos cabos sueltos
pues demoramos demasiado tiempo
y éste para la alquimia es oro.
Pero cuando la muerte nos reclame la partida
y queramos doblegar las jugadas
que nosotros mismos dejamos en jaque,
y cuyas soluciones son las que no remediamos a tiempo,
la que ahora sí es vida,
no nos dará el lujo de andar remendando hilachas.