jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
no me arrepiento de los soles, ni de las medias noches que pusieron en mi pecho tu presencia.
el tiempo, el tiempo corta a su ritmo cada fracción de mis recuerdos sosegado por mi, cuando en mi sensible alma quiere perturbar. anatema que quiere irrumpir.
dulce amor que me otorgaba días felices hoy me carboniza el tórax,
como se quema tu rostro de papel de foto atrancado en mi memoria.
si en la ciencia de tu ímpetu me declaras como la falla,
pues entonces en la erudición delicada de mi espíritu
soy como una bala
soy un fugaz resplandor que entre tus manos tersas pasó.
ni tu ,ni yo nunca nos atamos.
el uno contra el otro nunca se amarró
yo sentía la ilusión que el momento era solo para amarnos.
si tu intuición fue que mi postura era de cohibir
que mal andaban esos pensamientos que rodeaban tu corona.
ahora el presente abarca tenues matices de lo que eramos
dispersados en el tiempo y en el espacio.
no sabemos el uno del otro como en la incertidumbre del átomo
de tal forma que la partícula de la vida no revela tu posición en esta insegura esfera.
bella por tierna, dejaste un pendón de bienvenida colgando en tu terraza
ahora tu letrero por cosas de la vida prohíbe y amenaza
bella tu siempre, por tierna.
tal vez estas sean mis ultimas palabras:
soy noctambulo de los momentos que no se borran
deambulo por las zozobras del amor que me profesabas.
el tiempo, el tiempo corta a su ritmo cada fracción de mis recuerdos sosegado por mi, cuando en mi sensible alma quiere perturbar. anatema que quiere irrumpir.
dulce amor que me otorgaba días felices hoy me carboniza el tórax,
como se quema tu rostro de papel de foto atrancado en mi memoria.
si en la ciencia de tu ímpetu me declaras como la falla,
pues entonces en la erudición delicada de mi espíritu
soy como una bala
soy un fugaz resplandor que entre tus manos tersas pasó.
ni tu ,ni yo nunca nos atamos.
el uno contra el otro nunca se amarró
yo sentía la ilusión que el momento era solo para amarnos.
si tu intuición fue que mi postura era de cohibir
que mal andaban esos pensamientos que rodeaban tu corona.
ahora el presente abarca tenues matices de lo que eramos
dispersados en el tiempo y en el espacio.
no sabemos el uno del otro como en la incertidumbre del átomo
de tal forma que la partícula de la vida no revela tu posición en esta insegura esfera.
bella por tierna, dejaste un pendón de bienvenida colgando en tu terraza
ahora tu letrero por cosas de la vida prohíbe y amenaza
bella tu siempre, por tierna.
tal vez estas sean mis ultimas palabras:
soy noctambulo de los momentos que no se borran
deambulo por las zozobras del amor que me profesabas.