REMINISCENCIAS
Rosadas nubes flotan en el cielo,
no las mueve la brisa adormecida
en la tibieza de la atardecida
arrullada por tórtolas en celo.
En la tarde tranquila es cuando suelo
recordarte, mujer, siempre querida
y por muchos amantes requerida.
Para mi fuiste fuente de consuelo.
Fiel no fuiste, tu cuerpo lo vendías
según la veleidad de tu capricho,
mas tu amor para mi lo retenías.
Tranquila ya descansas en un nicho
cubierto con mis ramos de peonías
como antes de partir me habías dicho.
Rosadas nubes flotan en el cielo,
no las mueve la brisa adormecida
en la tibieza de la atardecida
arrullada por tórtolas en celo.
En la tarde tranquila es cuando suelo
recordarte, mujer, siempre querida
y por muchos amantes requerida.
Para mi fuiste fuente de consuelo.
Fiel no fuiste, tu cuerpo lo vendías
según la veleidad de tu capricho,
mas tu amor para mi lo retenías.
Tranquila ya descansas en un nicho
cubierto con mis ramos de peonías
como antes de partir me habías dicho.
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