MiguelEsteban
ÚNICO
Corre el beso, se afila el verso.
Desafío a este silencio.
Cierro mis ojos y dentro te veo,
sólo sueño
y tu destello se vuelve maravilla
en sus pétalos iridiscentes.
En tus pupilas se disuelve mi vida,
vida.
Te bebes mis nervios
y entre jardines noctámbulos amanezco.
Surcando tu cabello azabache,
vendiendo mis mañanas
por el ayer a tu lado acurrucado.
Efímero el segundo
descansa en tu parpadeo.
Cruzando el río de mi adentro te veo,
dando vida al dulce tormento,
ese que me tiene pintándote de ternura
un firmamento,
del color de tu alma pura.
De tus labios tomo la dulzura,
remolino de cariño te vas volviendo,
cuando tu cuerpo manantial secreto
observa como el agua y la poesía
hacen el amor.
El Castellano y Leannán-Sídhe