Katerine
Poeta recién llegado
Son las sombras de la noche, es luna nueva.
Los rebaños de tus sueños ya descansan en rediles,
Mi vacío se hace inmenso, y me desborda
Y te grito en lo profundo, sólo escuchando mi voz
¿Qué parajes que se adentran allí en ti?
Me cuesta tanto subir ese sendero amargo...
Y tú lo trazas tan fácil, como si toda la vida
Lo hubieses cruzado sin miedo ni calor.
Me tiento a mí misma, me desafío,
A entrarme, a saltar mis normas esclavas.
Pero ellas son fuertes, me amenazan,
Y conocen el secreto que podría detenerme.
Ansiedad de estar en cualquier parte, menos en mí.
En mí, donde las aguas tumultuosas,
arremolinan su cauce,
Y el huracán destroza los techos de mis casas,
Como si fuesen paja leve que el viento mata.
Los rebaños de tus sueños ya descansan en rediles,
Mi vacío se hace inmenso, y me desborda
Y te grito en lo profundo, sólo escuchando mi voz
¿Qué parajes que se adentran allí en ti?
Me cuesta tanto subir ese sendero amargo...
Y tú lo trazas tan fácil, como si toda la vida
Lo hubieses cruzado sin miedo ni calor.
Me tiento a mí misma, me desafío,
A entrarme, a saltar mis normas esclavas.
Pero ellas son fuertes, me amenazan,
Y conocen el secreto que podría detenerme.
Ansiedad de estar en cualquier parte, menos en mí.
En mí, donde las aguas tumultuosas,
arremolinan su cauce,
Y el huracán destroza los techos de mis casas,
Como si fuesen paja leve que el viento mata.