Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Si tantos remolinos existieran,
Como máquinas que se asientan en rascacielos,
La corriente que cada día sueltan,
Se evaporaría en algún subsuelo.
Dime porqué tu nombre
Me sabe a vino,
Cuando ruego arrodillado,
Dilatado,
Entre ceniza mezclada con suero,
Que ruge de grito y beso,
Desde el fondo del agujero.
Cada vez que me empapa el éxtasis,
Juro de nuevo el hecho
De no ser nunca perfecto,
Para que jamás mis errores
Quiebren,
En el plantado trecho.
Como máquinas que se asientan en rascacielos,
La corriente que cada día sueltan,
Se evaporaría en algún subsuelo.
Dime porqué tu nombre
Me sabe a vino,
Cuando ruego arrodillado,
Dilatado,
Entre ceniza mezclada con suero,
Que ruge de grito y beso,
Desde el fondo del agujero.
Cada vez que me empapa el éxtasis,
Juro de nuevo el hecho
De no ser nunca perfecto,
Para que jamás mis errores
Quiebren,
En el plantado trecho.
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