csar
Poeta recién llegado
Reconozcamos nuestras caras,
crucemos las miradas,
limpiemos nuestro mundo,
que nuestras manos jueguen a ser esclavas
y que el silencio sea cuna del deseo
que todo quede preparado para su llegada;
renace amor sin miedo que solo viven los que se lanzan;
quitemos la distancia hasta que se confundan los cabellos
que por ciencia el tiempo también lo perderemos,
solo quedará la velocidad del viaje de nuestros labios,
fielmente cerremos los ojos
que en obscuridad se verán nuestras almas.
crucemos las miradas,
limpiemos nuestro mundo,
que nuestras manos jueguen a ser esclavas
y que el silencio sea cuna del deseo
que todo quede preparado para su llegada;
renace amor sin miedo que solo viven los que se lanzan;
quitemos la distancia hasta que se confundan los cabellos
que por ciencia el tiempo también lo perderemos,
solo quedará la velocidad del viaje de nuestros labios,
fielmente cerremos los ojos
que en obscuridad se verán nuestras almas.
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