Jaime Zamorano Ramírez
Poeta recién llegado
Como una bella y cristalina gotita de rocío
vienes bajando suavemente de milenarios pellines,
deslizándote sinuosa sobre las ajadas hojas
de los rojos copihues de mi corazón...
acariciando en tu delicado y sutil rodar
las nervaduras y texturas de mi ser,
creando un amanecer glorioso y refulgente
en donde miles de pajarillos trinan jubilosos
en la musgosa espesura de mi alma,
anunciando a los vientos tu etéreo retorno...
Mientras tus ojos, cual tímidos rayos de sol mañanero,
penetran dulcemente las añosas enredaderas
que bloquean y tapizan mi espíritu solitario,
desde los albores del tiempo, tal vez...
tus manos tiernamente recorren y acarician
mi alma reseca, tornándola en dúctil arcilla...
y con expertos afanes de eterna alfarera
lentamente vas con ella modelando una escultura,
uniendo nuestros profundos sentimientos de amor
con toques de pasión y deliciosa locura...
vienes bajando suavemente de milenarios pellines,
deslizándote sinuosa sobre las ajadas hojas
de los rojos copihues de mi corazón...
acariciando en tu delicado y sutil rodar
las nervaduras y texturas de mi ser,
creando un amanecer glorioso y refulgente
en donde miles de pajarillos trinan jubilosos
en la musgosa espesura de mi alma,
anunciando a los vientos tu etéreo retorno...
Mientras tus ojos, cual tímidos rayos de sol mañanero,
penetran dulcemente las añosas enredaderas
que bloquean y tapizan mi espíritu solitario,
desde los albores del tiempo, tal vez...
tus manos tiernamente recorren y acarician
mi alma reseca, tornándola en dúctil arcilla...
y con expertos afanes de eterna alfarera
lentamente vas con ella modelando una escultura,
uniendo nuestros profundos sentimientos de amor
con toques de pasión y deliciosa locura...
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