JHONEICHA
Poeta recién llegado
Emerjo de tus ojos
envuelta en mar
frágil y trémula.
Eres el sonido
lo ubicuo, lo tácito,
y también silencio.
Yo, la justificada fuga,
el ancla que se arroja
sin arraigo de cadena.
Acurrucado en tus dedos,
fue solapado el adiós
en tu palma traicionera.
Tañe la hoja del viaje,
un lejano campanario
sobre el pesado equipaje.
En la memoria teje
con filosas agujas
brumas la nostalgia.
Cruzo el piélago, el
El salado sargazo
de una concha emerjo.
envuelta en mar
frágil y trémula.
Eres el sonido
lo ubicuo, lo tácito,
y también silencio.
Yo, la justificada fuga,
el ancla que se arroja
sin arraigo de cadena.
Acurrucado en tus dedos,
fue solapado el adiós
en tu palma traicionera.
Tañe la hoja del viaje,
un lejano campanario
sobre el pesado equipaje.
En la memoria teje
con filosas agujas
brumas la nostalgia.
Cruzo el piélago, el
El salado sargazo
de una concha emerjo.