manuel ballester
Poeta recién llegado
Bailaremos
En el baile de los condenados;
Agarrados de la mano
Caminando hacia el atardecer.
No digas nada
Tengo el sabor del último beso
Erizándome la piel;
El alma contaminada por tu sonrisa
Y los huesos con sabor a miel;
Roer roer roer.
Cuando me miras,
Cumplo condena en el borde de tus ojos.
Soy tan pequeño a tu lado;
Que me siento un grano de arroz
Condenado a la criba, de los amores de paso
Y en el ancho de tus abrazos
Quiero quedarme dormido;
Mecerme entre tus brazos
Es encontrarle a la vida un sentido.
Capitán de charcos
Perder el tiempo como destino;
Hoy vuelvo a tú lado, de la mano del olvido.
Niña,
Escúpele al viento.
Como si tu saliva fuera la tinta
Que escribe versos en mi cielo.
Niña,
¡Maldice al silencio!
Con tu grito que quema
Todo el frío que llevo dentro.
En el baile de los condenados;
Agarrados de la mano
Caminando hacia el atardecer.
No digas nada
Tengo el sabor del último beso
Erizándome la piel;
El alma contaminada por tu sonrisa
Y los huesos con sabor a miel;
Roer roer roer.
Cuando me miras,
Cumplo condena en el borde de tus ojos.
Soy tan pequeño a tu lado;
Que me siento un grano de arroz
Condenado a la criba, de los amores de paso
Y en el ancho de tus abrazos
Quiero quedarme dormido;
Mecerme entre tus brazos
Es encontrarle a la vida un sentido.
Capitán de charcos
Perder el tiempo como destino;
Hoy vuelvo a tú lado, de la mano del olvido.
Niña,
Escúpele al viento.
Como si tu saliva fuera la tinta
Que escribe versos en mi cielo.
Niña,
¡Maldice al silencio!
Con tu grito que quema
Todo el frío que llevo dentro.