Oscar-Pineda
Poeta asiduo al portal
Viernes santos al medio día
mi vida casi naufraga
contemplando a Santiaga
que sus ojos no movía
en esa larga travesía
por el centro del Orinoco
fue un tremendo sofoco
remando esa curiara
deseando que llegara
para no volverme loco.
Una orquídea floreció
para dar la bienvenida
a la razón de mi vida
que ese día renació
el amor por ella creció
al verle una sonrisa
acariciada por la brisa
en aquel bosque sombrío
donde quedó bendecío
un idilio que va sin prisa.
Que sabia naturaleza
dibujó tu hermosura
con ribetes de dulzura
para darte fortaleza
tienes una grandeza
en tu humilde corazón
tu vida llena de pasión
acarician el calendario
que llegues al centenario
¡Santi de mi corazón!.
mi vida casi naufraga
contemplando a Santiaga
que sus ojos no movía
en esa larga travesía
por el centro del Orinoco
fue un tremendo sofoco
remando esa curiara
deseando que llegara
para no volverme loco.
Una orquídea floreció
para dar la bienvenida
a la razón de mi vida
que ese día renació
el amor por ella creció
al verle una sonrisa
acariciada por la brisa
en aquel bosque sombrío
donde quedó bendecío
un idilio que va sin prisa.
Que sabia naturaleza
dibujó tu hermosura
con ribetes de dulzura
para darte fortaleza
tienes una grandeza
en tu humilde corazón
tu vida llena de pasión
acarician el calendario
que llegues al centenario
¡Santi de mi corazón!.