Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
RENACERES
Renazco en la voz del murmullo.
Subo, escalo certezas,
no alcanzan a ser festines o bienvenidas;
afloro porque evita el tiempo sus denuestos,
perdono lo que habría de ser habitáculo de siembras.
Ya han pasado las sospechas para perseguir el instante
dejarlo preso en estas cárceles de fieltro.
Renazco en la evidencia de mis proles
en las verídicas agencias del invierno
que infatúa en mi puerta los temores
y levanta otras tiendas que asombran mis relevos.
En la sangre
en la digitación de la luz sorda en mis ventanas
renazco
para morir siempre.
Renazco en la voz del murmullo.
Subo, escalo certezas,
no alcanzan a ser festines o bienvenidas;
afloro porque evita el tiempo sus denuestos,
perdono lo que habría de ser habitáculo de siembras.
Ya han pasado las sospechas para perseguir el instante
dejarlo preso en estas cárceles de fieltro.
Renazco en la evidencia de mis proles
en las verídicas agencias del invierno
que infatúa en mi puerta los temores
y levanta otras tiendas que asombran mis relevos.
En la sangre
en la digitación de la luz sorda en mis ventanas
renazco
para morir siempre.
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