Sabe a trigo mojado, tu sonrisa tan fresca,
que se sube a los altos andamios de los pájaros.
Y sobre el inocente fulgor de una azucena,
encendida de celo, tu tez se ha derramado.
que se sube a los altos andamios de los pájaros.
Y sobre el inocente fulgor de una azucena,
encendida de celo, tu tez se ha derramado.
Con tu gesto de niña, tu caricia me lleva
a pensar en crepúsculos que se han desmoronado,
despacio y en silencio, cual montañas de arena
y se han llevado sueños, con ellos sepultados.
a pensar en crepúsculos que se han desmoronado,
despacio y en silencio, cual montañas de arena
y se han llevado sueños, con ellos sepultados.
Yo corsario de mares, capitan de la estrella,
que supe de corrientes, y abordajes, confiado
incliné unos momentos, en tu piel mi cabeza.
Y me quedé para siempre con los ojos cerrados.
que supe de corrientes, y abordajes, confiado
incliné unos momentos, en tu piel mi cabeza.
Y me quedé para siempre con los ojos cerrados.
Más, porque echar de menos, viejos rumbos y ausencias
si con cada suspiro, me haces quedar callado.
Si todo en ti florece, con cada luna nueva
y fue un renacimiento, cada flor que me has dado.
si con cada suspiro, me haces quedar callado.
Si todo en ti florece, con cada luna nueva
y fue un renacimiento, cada flor que me has dado.
Apuremos la noche, que la mañana espera
con sus altos acordes, de niños y de pájaros.
Y exhala otro suspiro, ya ves, es primavera
y yo estoy quizás mas viejo...o mas enamorado.
con sus altos acordes, de niños y de pájaros.
Y exhala otro suspiro, ya ves, es primavera
y yo estoy quizás mas viejo...o mas enamorado.
Marino fabianesi