Con el constante viento de estos versos,
golpeo en tu corazón, cálida aldaba.
Y el murmullo de este amor, rompe, destraba
las cadenas de encerrados, universos.
golpeo en tu corazón, cálida aldaba.
Y el murmullo de este amor, rompe, destraba
las cadenas de encerrados, universos.
Y busco en mis cuadernos, ya dispersos,
los soles de perdidas primaveras.
Muero, dia a dia, en mis ojeras
y revivo beso a beso, en labios tersos.
los soles de perdidas primaveras.
Muero, dia a dia, en mis ojeras
y revivo beso a beso, en labios tersos.
Con el constante influjo de estos versos
llego a tí, de amores, malherido.
Al altar de tu pecho, ya rendido,
y mis ojos, en los tuyos...ya conversos.
llego a tí, de amores, malherido.
Al altar de tu pecho, ya rendido,
y mis ojos, en los tuyos...ya conversos.
Marino Fabianesi