yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
hay algo en el portal de tus deseos que madura en el corazón
y muerde...
un oasis, un paréntesis,
un perro de alambre que te sigue y te sigue hasta perderte;
hay un dolor de muelas que llega hasta tu cintura,
feroz como un callo en tu pie derecho,
como este cielo de agosto que sobrevive hasta septiembre
hay algo en tu deseo que lo vuelve mio,
los dos litros de saliva que bebimos entre cerveza
y cursos intensivos de lujuria para adolescentes cuarentones,
las caricias que me remedas,
el asombro de tu boca diluyéndose en la mía ,
el rombo en tu entrepierna acortando las distancias
y las intenciones de usar tu piel como una rendija
hay algo en tu deseo, quemadura en el corazón,
un hartazgo de las cotidianas ganas y el anhelo ferviente
de subirme en ti como en una maquina del tiempo,
y ver hasta donde llegan las caricias prometidas
y los besos que supusimos
antes
de
apagar
la
luz
y muerde...
un oasis, un paréntesis,
un perro de alambre que te sigue y te sigue hasta perderte;
hay un dolor de muelas que llega hasta tu cintura,
feroz como un callo en tu pie derecho,
como este cielo de agosto que sobrevive hasta septiembre
hay algo en tu deseo que lo vuelve mio,
los dos litros de saliva que bebimos entre cerveza
y cursos intensivos de lujuria para adolescentes cuarentones,
las caricias que me remedas,
el asombro de tu boca diluyéndose en la mía ,
el rombo en tu entrepierna acortando las distancias
y las intenciones de usar tu piel como una rendija
hay algo en tu deseo, quemadura en el corazón,
un hartazgo de las cotidianas ganas y el anhelo ferviente
de subirme en ti como en una maquina del tiempo,
y ver hasta donde llegan las caricias prometidas
y los besos que supusimos
antes
de
apagar
la
luz
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