Una apología, por la femineidad, que te hará más completo.
Ya que marido y mujer conforman una sola carne.
Esa alegría de vivir supera, entonces, a las anteriores cuitas y adversidades.
Y encontramos la euforia, como alternativa al Miedo.
Euforia que está próxima al orgasmo, pero no lo alcanza.
Dado que la templanza es una virtud teologal necesaria, si queremos evitar caer en tentación.
El cuerpo humano es un templo, cuyas ventanas son los ojos.
Y por eso, entre santa y santo, pared de cal y canto.
Un mensaje para los sabios, y para los tontos.
¿ Cuándo soy tonto ? Quizá, por la mañana, temprano. O puede que a la hora de la siesta.
¿ Y sabio ? Después de cuatro horas de trabajo. Estando bien despierto.