almacautiva
Poeta adicto al portal
Cuando a mi corazón llegó tu fuego
la sensatez soplaba irreverente
y al ser relámpago y cruzar tu mente
la maldita razón lo dejó ciego.
Tú sucumbiste al grito desgarrado,
yo no fui suficientemente fuerte;
que la piel me faltó para envolverte,
y ahora que ese puerto se ha cerrado
y su faro traidor no nos alumbra,
apenas asumida la derrota,
apenas recogida la alegría…
si todo se ha sumido en la penumbra,
¿quieres más luz de la que a tientas brota
en manantiales de esta sangre mía?
*Nota: arreglos métrico-melódicos por Juan Eade. Muchas gracias Juan.