Títere de mi mente que sola se maneja,
recuerda que hasta los títeres rompen
las cuerdas de los que los manipulan
I
Levanto mi pluma con agrado, quizá lo único ameno,
impregno letra por letra, como desangrarme gota a gota, una historia de desagrado,
más no hay peor condición del ser que la necedad,
por eso en estos versos no negaré que aquella fue hermosa cuando duró,
pero las ilusiones o alucinaciones de un trasnochado maquinaron tal versión
que hoy en un lapso de razón doy por terminado una historia de amor que nunca comenzó.
II
De una Venus este escritor obsesionado
cegado por de Deidad formada por humanos
de forma humana y como tal de sus defectos no me había percatado,
muchos tributos para la Diosa de la belleza, mi vida iba a ser mi más gran sacrificio;
hoy menos obnubilado miro que esto llenaban de morbosa satisfacción su egoísmo
y alimentaban como un parásito a mi loco amor obcecado.
III
Atado de pies, manos, corazón y juicio para terminar con el dolor, íntima de la soledad,
mente delirante que en todo lo agradable te figuras amor;
corriente que circulas por mi cerebro descompasas mi homeostasis,
dragón de incandescente fuego que nada lo detiene, fuego antes de amor
ahora de destrucción abres en la roca de mi realidad un horamen gigante de fantasiosa pasión.
Conclusión
El monstruo de mi imaginación
arrasa con todo sentimiento de mi corazón,
del amor me haces un ignaro,
de las mujeres un entusiasmo que luego se transforma en odio
y al final amargura que puede solucionarse en una autodestrucción.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 3 de junio de 2009.