Gabriel
Poeta fiel al portal
Dudo de las renuncias anticipadas,
porque los que realmente dimiten
prefieren el anonimato de la despedida,
solo lo hacen público,
aquellos que se van sin desearlo,
y buscan la dádiva del ruego…
Los renunciados,
fecundan el dolor de la decisión
en medio de lágrimas solitarias,
y nadie sabrá las causas ciertas
de las deserciones inesperadas,
-incluso-, en medio de las sonrisas…
Los que parten inesperados,
no dejan maletas cautivas,
sino, recuerdos abstractos,
perfumes imaginables,
que los días devorarán en secreto
ante nuestro olfato huérfano de paraderos…
Me siento escéptico
de quienes se van,
pero siempre están volviendo,
porque los que parten,
difícilmente confiesen,
lo que duele un adiós,
sin un abrazo.
porque los que realmente dimiten
prefieren el anonimato de la despedida,
solo lo hacen público,
aquellos que se van sin desearlo,
y buscan la dádiva del ruego…
Los renunciados,
fecundan el dolor de la decisión
en medio de lágrimas solitarias,
y nadie sabrá las causas ciertas
de las deserciones inesperadas,
-incluso-, en medio de las sonrisas…
Los que parten inesperados,
no dejan maletas cautivas,
sino, recuerdos abstractos,
perfumes imaginables,
que los días devorarán en secreto
ante nuestro olfato huérfano de paraderos…
Me siento escéptico
de quienes se van,
pero siempre están volviendo,
porque los que parten,
difícilmente confiesen,
lo que duele un adiós,
sin un abrazo.
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