Renuncio al aire

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Jala el gatillo que hay en mi cremallera
y desenfunda el arma que tiene tu honor,
archiva mis huellas digitales en tu falda,
coloca mis huesos en tu espalda
y hasta mañana, que nos duerma el amor.

Nunca recuerdo ser yo el inocente
en este escenario donde los besos se despertaron,
la mejor parábola que me contaron
estaba entre tu lengua
a dos centímetros de enloquecerme.

El purgatorio era esperar a que vinieras
y el cielo una marca en el suelo con tus rodillas,
murieron las canas de mi barbilla,
la forma final de mis ideas
estaba entre los sellos de tu camisa.

Deseo que tu almohada te desee lo mismo que yo,
que las sábanas siempre desnuden tu piel,
que no conozcas el frío del amanecer
y que en tus mejillas siempre recibas el sol.

Renuncio al aire que dicen que a veces respiro
por un trago de tu saliva
resbalando en medio de mi pecho,
me someto a que me des de castigo
dos latigazos, mil miradas y quinientos besos.

Deseo que esta vez sea yo inocente
para ver la culpa en medio de tus ojos
por ser la dulce razón de mis antojos
que cuando no vienes
te piensan de manera inconveniente.
 
Jala el gatillo que hay en mi cremallera
y desenfunda el arma que tiene tu honor,
archiva mis huellas digitales en tu falda,
coloca mis huesos en tu espalda
y hasta mañana, que nos duerma el amor.

Nunca recuerdo ser yo el inocente
en este escenario donde los besos se despertaron,
la mejor parábola que me contaron
estaba entre tu lengua
a dos centímetros de enloquecerme.

El purgatorio era esperar a que vinieras
y el cielo una marca en el suelo con tus rodillas,
murieron las canas de mi barbilla,
la forma final de mis ideas
estaba entre los sellos de tu camisa.

Deseo que tu almohada te desee lo mismo que yo,
que las sábanas siempre desnuden tu piel,
que no conozcas el frío del amanecer
y que en tus mejillas siempre recibas el sol.

Renuncio al aire que dicen que a veces respiro
por un trago de tu saliva
resbalando en medio de mi pecho,
me someto a que me des de castigo
dos latigazos, mil miradas y quinientos besos.

Deseo que esta vez sea yo inocente
para ver la culpa en medio de tus ojos
por ser la dulce razón de mis antojos
que cuando no vienes
te piensan de manera inconveniente.
Buanas noches
De nuevo leo tus duras letras.
Me gustan.
Un saludo
 

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