Jael Jadith
Poeta fiel al portal
El cielo amable desdibuja tu sequía
con las olas frescas en espuma
con tu soledad a cuestas
la arena perdida entre ellas
sin sol, ni estrellas, solo bruma
con una pintura manchada
de recuerdos sobrios
afables, perdurables
desde el recodo cálido
en una encorvada caricia
que se mecía en la brisa
cuando la mar se asomaba.
Desde los invisibles arenales
el dedo jugando sucio
a detener en el crepúsculo
de una enredada de hambre
con sentimientos culpables
de haber perdido el gozo
que causaba alboroto
cuando venías cobarde
con tus labios temblorosos
en esa perdida sonrisa
que se mecía en la brisa
cuando mojaba la tarde.
Cuando quedaste en la sombra
cálida de tus silencios
la mar como desierto
encumbraba los aires
y el soplo de sal densa
descubría los arenales
que bordaban tus dedos
que rodeaban tus aires
soplando el viento de risa
borrando la idea y el hambre
cando se mecía en la brisa
la ola que amaba tu tarde...
con las olas frescas en espuma
con tu soledad a cuestas
la arena perdida entre ellas
sin sol, ni estrellas, solo bruma
con una pintura manchada
de recuerdos sobrios
afables, perdurables
desde el recodo cálido
en una encorvada caricia
que se mecía en la brisa
cuando la mar se asomaba.
Desde los invisibles arenales
el dedo jugando sucio
a detener en el crepúsculo
de una enredada de hambre
con sentimientos culpables
de haber perdido el gozo
que causaba alboroto
cuando venías cobarde
con tus labios temblorosos
en esa perdida sonrisa
que se mecía en la brisa
cuando mojaba la tarde.
Cuando quedaste en la sombra
cálida de tus silencios
la mar como desierto
encumbraba los aires
y el soplo de sal densa
descubría los arenales
que bordaban tus dedos
que rodeaban tus aires
soplando el viento de risa
borrando la idea y el hambre
cando se mecía en la brisa
la ola que amaba tu tarde...