puroamor
Poeta fiel al portal
Eres como la sal en cuenco de plata.
Oxidas con tus acciones la conciencia
dejándole una mancha. Indeleble huella
que se propaga arruinando su entereza.
Eres como el suspiro decepcionado,
simple, profundo; triste epitafio sin fe,
que esparce su pesimismo sin dirección,
impulsando a la tumba cualquier templanza.
Eres como un río desbordado y sucio,
que arrastra en la corriente las buenas obras.
En su cauce peligroso, no hay quien pueda
librarse del influjo de su torrente.
Pero no siempre fuiste tan desalmada,
cuando el amor vivía dentro de ti,
el sol se irradiaba en tu sonrisa hermosa,
y tus manos... eran blancas mariposas.
No sé porqué todo es mutable en la vida,
pero quizá así deba ser, para probar
que el compromiso es verdadero y sólido,
y que su culmen… es la felicidad.
Oxidas con tus acciones la conciencia
dejándole una mancha. Indeleble huella
que se propaga arruinando su entereza.
Eres como el suspiro decepcionado,
simple, profundo; triste epitafio sin fe,
que esparce su pesimismo sin dirección,
impulsando a la tumba cualquier templanza.
Eres como un río desbordado y sucio,
que arrastra en la corriente las buenas obras.
En su cauce peligroso, no hay quien pueda
librarse del influjo de su torrente.
Pero no siempre fuiste tan desalmada,
cuando el amor vivía dentro de ti,
el sol se irradiaba en tu sonrisa hermosa,
y tus manos... eran blancas mariposas.
No sé porqué todo es mutable en la vida,
pero quizá así deba ser, para probar
que el compromiso es verdadero y sólido,
y que su culmen… es la felicidad.