Luis Franco Valdivia
Poeta recién llegado
Dispuesto el farol de la alondra
marca tu rumbo en último viaje,
tú que no cargaste pesar alguno
y aun así cediste ante el dolor.
Cuán injusta fue tu corta vida,
tan pobre el coro de tus cantares.
Pero cuánto te bendijo el amor
si Perséfone te sigue en la marcha
y claman silencio los negros parajes
que someten la voluntad indomable;
sinceramente te rinden pleitesía,
han frenado la marcha del invierno.
El ímpetu abandona éste suelo,
aun viaja Teseo con velas negras;
las montañas no oyeron tu nombre,
tampoco el sol mira al emisario.
Ícaro yace en tierra muerta,
no hay flor que crezca en el camino.
marca tu rumbo en último viaje,
tú que no cargaste pesar alguno
y aun así cediste ante el dolor.
Cuán injusta fue tu corta vida,
tan pobre el coro de tus cantares.
Pero cuánto te bendijo el amor
si Perséfone te sigue en la marcha
y claman silencio los negros parajes
que someten la voluntad indomable;
sinceramente te rinden pleitesía,
han frenado la marcha del invierno.
El ímpetu abandona éste suelo,
aun viaja Teseo con velas negras;
las montañas no oyeron tu nombre,
tampoco el sol mira al emisario.
Ícaro yace en tierra muerta,
no hay flor que crezca en el camino.