Norainu
Poeta fiel al portal
Réquiem, inmaculado y bribón.
Hace siglos que dejé de tomarme el tiempo en serio.
No importa cuán estrecho sea el portal que haya cruzado.
Manuscrito en el vaivén de la hojarasca,
suena la canción del muerto.
Todas esas botellas.
Y los muertos nunca olvidan.
El viento tórrido, grácil, absurdo, susurra que te espero.
Agarrado a tus ojos azules donde navega un canalla.
Bajo tierra la necesidad que tiene la carne de sentir,
pudimos sellar el pacto de sangre y de sexo.
Pulcro, con presteza, inmaculado bribón y sincero.
Así fui y así me querías.
Corsario patán, encerrado en tu memoria,
te amarga que tarde o temprano te alcanzaré
y te sentirás bien.
Gañan, rapto, necio irresponsable.
Epístola, fulgiera el plomo del arcabuz.
El cañón la torre ha caído.
Requiem.
Mors stupebit et natura,
cum resurget creatura.
En proa.
Sonríes al viento que flamea en tu pelo,
como una bandera a Barlovento.
Hace siglos que dejé de tomarme el tiempo en serio.
No importa cuán estrecho sea el portal que haya cruzado.
Manuscrito en el vaivén de la hojarasca,
suena la canción del muerto.
Todas esas botellas.
Y los muertos nunca olvidan.
El viento tórrido, grácil, absurdo, susurra que te espero.
Agarrado a tus ojos azules donde navega un canalla.
Bajo tierra la necesidad que tiene la carne de sentir,
pudimos sellar el pacto de sangre y de sexo.
Pulcro, con presteza, inmaculado bribón y sincero.
Así fui y así me querías.
Corsario patán, encerrado en tu memoria,
te amarga que tarde o temprano te alcanzaré
y te sentirás bien.
Gañan, rapto, necio irresponsable.
Epístola, fulgiera el plomo del arcabuz.
El cañón la torre ha caído.
Requiem.
Mors stupebit et natura,
cum resurget creatura.
En proa.
Sonríes al viento que flamea en tu pelo,
como una bandera a Barlovento.
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