Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te pinto tumbada,
acaricio tu cuerpo
en la noche callada.
Eternizo la quietud
de mis dedos.
Aunque mis manos,
desnudas, no te encuentren,
mi memoria en estas aguas,
hoy turbias, me sumergen.
Y reacciono al tener
el barro al cuello...
Te has ido
y he sellado mis labios,
como tú querías,
y he bajado los brazos,
pero no pretendas
que pise sobre el lodo
que has dejado.
Redímeme del dolor seguro,
del ardor de estómago,
de cerveza barata,
de bragas de esparto.
Resarciré tu adiós
con treinta fiestas.
acaricio tu cuerpo
en la noche callada.
Eternizo la quietud
de mis dedos.
Aunque mis manos,
desnudas, no te encuentren,
mi memoria en estas aguas,
hoy turbias, me sumergen.
Y reacciono al tener
el barro al cuello...
Te has ido
y he sellado mis labios,
como tú querías,
y he bajado los brazos,
pero no pretendas
que pise sobre el lodo
que has dejado.
Redímeme del dolor seguro,
del ardor de estómago,
de cerveza barata,
de bragas de esparto.
Resarciré tu adiós
con treinta fiestas.
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