Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la ciudad ahora ignorada,
te levantas presa del temor,
El sol y también la luna hiere tus pupílas.
Has sobrevivido en una celda,
tu interior te pertenece y aunque medites
ten cuidado que el frágil hilo de la telaraña
no es una cadena.
Quisiera que mi fervor sea recompensado,
Pero dudo y me enferma verte enferma.
¿Qué puedo hacer si mi amor no basta?
Intenté que camines, apenas logré un paso.
Tus amados labios volvieron al silencio.
A veces has intentado leer pero el poema
quedó lánguido en tu regazo.
Es triste recordar tu vitalidad del pasado,
quisiera poderes de los que carezco.
Pero si el amor no es suficiente invocaré.
Corrí detrás de la ambulancia que te llevó.
Al volver ya no me reconocías y creí perderte.
Pero los miedos no podrán maniatarme.
Empeñaré mi certeza y amanecerá primaveral.
Esperaré sentado en una hamaca, junto a los
jardines hasta que el colibrí que liba, libe el
néctar de tu frente.
te levantas presa del temor,
El sol y también la luna hiere tus pupílas.
Has sobrevivido en una celda,
tu interior te pertenece y aunque medites
ten cuidado que el frágil hilo de la telaraña
no es una cadena.
Quisiera que mi fervor sea recompensado,
Pero dudo y me enferma verte enferma.
¿Qué puedo hacer si mi amor no basta?
Intenté que camines, apenas logré un paso.
Tus amados labios volvieron al silencio.
A veces has intentado leer pero el poema
quedó lánguido en tu regazo.
Es triste recordar tu vitalidad del pasado,
quisiera poderes de los que carezco.
Pero si el amor no es suficiente invocaré.
Corrí detrás de la ambulancia que te llevó.
Al volver ya no me reconocías y creí perderte.
Pero los miedos no podrán maniatarme.
Empeñaré mi certeza y amanecerá primaveral.
Esperaré sentado en una hamaca, junto a los
jardines hasta que el colibrí que liba, libe el
néctar de tu frente.
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